Los científicos, dirigidos por Ulf Eriksson, muestran que la proteína VEGF-B tiene un papel inesperado sobre los lípidos de los tejidos periféricos. La proteína controla la recaptación de lípidos al regular la expresión de las proteínas de transporte de los ácidos grasos vasculares. La recaptación de lípidos por esta vía parece emparejada con su uso por las mitocondrias.
Los ratones que no tienen VEGF-B acumulan menos lípidos en los músculos, corazón y tejido adiposo marrón, tejidos con altos requerimientos energéticos, pero en vez de ello lo desvían al tejido adiposo blanco. Estos descubrimientos podrían abrir la vía a nuevos métodos para controlar la acumulación de lípidos.
La participación de un miembro de la familia VEGF en la recaptación de ácidos grasos sorprende ya que se pensaba que estas proteínas estaban implicadas en la fisiología celular endotelial, la angiogénesis y la remodelación vascular.




