Cortinas, manteles, ropa o los papeles de un inmigrante, entre otros objetos, con mensajes de paz y de unidad, conforman el Archivo del duelo, una recopilación de más de 70.000 piezas con la que España recupera la memoria de los atentados terroristas del 11 de marzo en Madrid, en su sexto aniversario.
El proyecto, inventariado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), pretende contribuir a la reconstrucción de lo sucedido aquella trágica mañana, mediante la conservación y el análisis de unos materiales que, por su carácter efímero, suelen desaparecer.
El impacto social que causó la muerte de 191 personas tras la explosión de diez bombas en cuatro trenes que se dirigían al centro de la capital española, provocó un torrente de manifestaciones ciudadanas plasmadas a través de2.482 fotografías, 495 objetos, 6.432 papeles y más de 58.000 piezas digitales.
Los materiales recogidos en las estaciones de tren de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, donde los terroristas hicieron estallar las bombas, y las grabaciones y fotografías realizadas por investigadores y voluntarios han servido también para estudiar la ritualización del duelo en los espacios públicos.
Un momento de crisis como los atentados del 11-M supuso la vuelta a los rituales y a la importancia de la palabra escrita, aseguró Cristina Sánchez-Carretero, coordinadora del Archivo del duelo durante su presentación a los medios de comunicación junto al presidente del CSIC, Rafael Rodrigo.
Del estudio, Sánchez-Carretero destacó la diversidad de soportes que utilizaron los ciudadanos para expresar sus sentimientos, entre los que predominaba el deseo de paz.
Entre ellos, resaltó las cortinas que "directamente habían sido arrancadas de la casa para escribir en ellas la palabra 'paz'", los manteles recién empleados para comer, las prendas de ropa que la gente utilizaba para escribir sus mensajes plasmados, incluso, en los papeles de regularización de un inmigrante.
Sánchez-Carretero destacó, además, el "carácter local" de la respuesta de los madrileños a los atentados frente a la reacción, por ejemplo, de los neoyorquinos al 11-S, en la que primaron los mensajes patrióticos y de unidad entorno al Estado basada en el miedo al terrorismo y al enemigo común.
La palabra paz fue de las más repetidas
En Madrid los mensajes fueron mayoritariamente positivos,con la palabra paz y construcción de un mundo mejor junto a la conocida consigna todos íbamos en ese tren.
Esos tres mensajes son lo más repetidos en los documentos recopilados en los lugares públicos que la ciudadanía tomó para expresarse de forma inmediata, explicó la investigadora.
Aseguró también que las muestras de duelo "borraron" las fronteras entre la poesía y el rock y, de esta forma, "Antonio Machado y Bruce Springsteen están a la par" en los mensajes.
Poemas originales, algunos muy elaborados, piezas de autores populares y letras de canciones se mezclan con lemas, citas bíblicas o fragmentos de Martin Luther King en los documentos, entre los que también hay cartas dirigidas a las víctimas y crónicas con las vivencias de aquel 11 de marzo de 2004.
La gran cantidad de iconografía religiosa encontrada en estos lugares ha sorprendido a los investigadores que han analizado 919 testimonios católicos hallados en los altares (imágenes, rosarios, cruces, crucifijos y, sobre todo, estampas), aunque también se recogieron algunos ortodoxos y mensajes del Islám.
Los objetos y papeles recopilados de las estaciones, así como los mensajes electrónicos, fueron cedidos por Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (Renfe) al proyecto.
Ahora, para garantizar el acceso de la sociedad civil española a estos fondos, la colección se depositará en el Archivo Histórico Ferroviario de la Fundación de Ferrocarriles Españolas para fines educativos y de investigación.




