Un hombre prepara la comida para su mujer y sus dos hijos, en la cocina familiar.
ADN.es
El día 22 se cumplirán tres años de la Ley de Igualdad, que el PP recurrió ante el Tribunal Constitucional por el capítulo en que exige la paridad en las candidaturas electorales. La igualdad es hoy por hoy una quimera que la estadística se empeña en desmentir, a pesar de las pequeños avances de los últimos años. Una igualdad que se reivindica hoy, Día Mundial de la Mujer Trabajadora.
La crisis ha provocado que por primera vez en dos décadas haya más hombres parados que mujeres. A finales del año pasado, la tasa de desempleo masculino se situó en el 19,2% frente el 18,7% de ellas. Casi paritaria. Pero esto no quiere decir que las mujeres estén mejor. La brecha salarial continúa siendo superior a la media europea, así como la temporalidad y precariedad. Lo que ocurre es que la crisis ha golpeado más a los sectores masculinizados.
Los dos años sumados de recesión han hecho cambiar la geografía laboral. En 2009, unas 100.000 amas de casa empezaron a buscar un trabajo remunerado, mientras que 42.000 hombres, parados de larga duración, se hacen cargo, en teoría, de las tareas domésticas.
Son hombres que rondan los 50 años, provenientes de la construcción u otros sectores afectados por la crisis, que "han tirado la toalla" de encontrar un trabajo en breve, explican desde la ETT Addeco, que ha elaborado un informe a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA). Por eso, admiten que se quedan en su hogar para desarrollar un papel que hasta ahora desempeñaban sus mujeres. Eso sí, aunque trabajen, ellas mantienen la doble jornada, dentro y fuera de casa. De media, las mujeres dedican cinco horas más semanales a las tareas domésticas, según varios estudios.
Las amas de casa que ahora deciden dar el paso al mundo laboral remunerado lo hacen para llevar un sueldo al hogar. A diferencia de sus parejas, tienen escasa experiencia laboral y formación académica pero les favorece que al no poder comparar ofertas con antiguos trabajos tengan "la mente más abierta", apuntan desde Addeco. Estas nuevas empleadas se ocupan en hostelería, limpieza o como teleoperadoras, trabajos que requieren de poca calificación y no llegan ni a ser mileuristas.
Otro cambio social que trae aparejada la crisis es que, a falta de trabajo, los jóvenes (con especial incidencia ellas) retrasan su entrada al mercado laboral y amplían estudios. Más de la mitad de los matriculados en másters, por ejemplo, son mujeres.
EL DATO
104.100
nuevas mujeres se han incorporado al mercado laboral en 2009. Casi la totalidad de las nuevas entradas fueron femeninas. Por contra, 196.000 hombres dejaron de estar activos.





