"Que sepa que yo soy un gran admirador de Google", decía un periodista, cual usuario, al presidente de la compañía, Eric Schmitd, tras su conferencia en el último Mobile World Congress celebrado la pasada semana en Barcelona.
Acto seguido, el asistente le lanzaba una pregunta incómoda. El CEO de Google empieza a estar acostumbrado a responder a las críticas y a plantar cara a los frentes legales abiertos contra el buscador.
De hecho, en los últimos tres años, la compañía ha duplicado el gasto destinado a financiar lobbies (grupos de presión) en EE UU. Según datos de la web Cnet, en 2007 su presupuesto fue de un millón y medio de dólares y, en 2008, casi de tres. A Google, los problemas se le multiplican.
Dominio en la red
La Comisión Europea anunció esta semana que ha abierto una investigación a la compañía por sus presuntas prácticas monopolísticas en las búsquedas de internet. Tres páginas web, que ofrecen servicios similares a Google, denunciaron la mala posición que tienen en el motor de búsqueda, el cual copa el 90% del mercado de toda la UE. La compañía se ha defendido en un blog oficial diciendo que muestra lo más interesante para el usuario. Está por ver qué opinará Bruselas.
Sentencias por YouTube
Google no puede controlar, de forma previa, todos los contenidos de su portal de vídeos. Esta ha sido la respuesta que EE UU y la empresa dieron el jueves a la condena de tres de sus ejecutivos italianos por la difusión de un vídeo en el que unos escolares agredían a otro con síndrome de Down. La web retiró el contenido, pero el juez ve a Google como responsable.
Ciberataques en China
El correo de Gmail de varios periodistas extranjeros en China fue víctima de ciberataques. La cuestión, denunciada por Google en enero, viene siendo una cuestión de estado. EE UU pidió explicaciones, China dijo que no era responsable y las investigaciones han apuntado a un ciberconsultor chino como responsable. El jueves, el Ejército del país asiático pidió cautela al estadounidense.
Las 'telecos' y editores
Para César Alierta, presidente de Telefónica, no puede ser que Google o Yahoo! se aprovechen de sus infraestructuras para hacer negocio y no le paguen nada a cambio. "Es un infortunio", dijo recientemente. Schmitd, conciliador, afirmó en Barcelona que buscadores y operadoras han de trabajar unidos. La industria editorial también se ha sumado a esa queja sobre la gratuidad con la que Google muestra sus contenidos.
Privacidad usurpada
Enlaces recomendados
El frente contra la intimidad viene dado por el servicio Google Street View, que ofrece imágenes de personas en la calle. Ha habido denuncias de varios grupos de presión del Reino Unido y Alemania.
EL APUNTE: Un gigante con múltiples servicios
Google lo tiene todo, o casi todo. El gigante tecnológico es sinónimo del motor de búsqueda (y del algoritmo) más poderoso de internet. Además, es propietario del portal de vídeos por excelencia, YouTube, y cuenta con uno de los servicios de correo electrónico más populares, el Gmail. Otra de sus áreas en desarrollo han sido programas (Google Docs o Reader) que se albergan en la nube, un navegador (Chrome) y su inmersión en las redes sociales (Google Buzz). Más allá de la red, la compañía ha creado un sistema operativo para ordenadores y otro para móviles (Android) y cuenta con el Nexus One, su 'smartphone' estrella.
ENTREMAIL: Ismael Peña-López, profesor de derecho y ciencia política de la UOC
¿Qué influencia tienen los grupos tecnológicos?
Increíble. Con la complejidad de agendas de políticos y jueces, es fácil que no estén al día de las evoluciones tecnológicas y ahí están los grupos de poder, que se las explican.
¿Es lícito influir?
Es un legítimo ejercicio de democracia. El problema no es qué se haga si no cómo. Las prácticas han de ser legales: es distinto gastar miles de euros en un informe y hacerlo llegar a un diputado que pagarle esos miles de euros. Además, todas las opiniones han de ser escuchadas.
¿Cuando pasa el grupo de presión a ser de poder?
Cuando algún miembro se convierte en cargo público.




