Algo está cambiando en internet. La nueva ley aprobada por el Gobierno español contra las descargas ilegales, que ha encendido las iras de algunos gurús de las TIC y de una parte de los internautas, va a hacer que el ciberespacio no sea el mismo. Y es que la red, concebida como un lugar al que se puede acceder a todo (o casi todo) gratis, está dejando de existir.
Un cambio esperado
"Ningún mercado ha funcionado sin normas e internet es un mercado más", dice Ramón Rufín, profesor de Economía de la Empresa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). "Si la Constitución ampara la propiedad en todas sus variantes, también lo hace en la intelectual", explica el experto, para quien la regulación "tarde o temprano tenía que llegar".
"Mucha gente está más acostumbrada a comprar por internet y no existe ese miedo de hace años. Esto ha animado ala industria cultural", explica Víctor Alejandro Gil, autor del libro Coolhunting, el arte y la ciencia de descifrar tendencias (Empresa Activa).
Pago por videojuegos
Y la red es un creciente negocio para el entretenimiento. Microsoft anunció el pasado diciembre la ampliación para su plataforma de juegos por demanda ofreciendo títulos completos para su consola Xbox 360 y PC. Además, en 2009 Sony nos presentaba una nueva PSP, que se nutre de videojuegos descargados olvidando el soporte físico. Y la estrategia de la industria no es en vano. La distribución online de videojuegos superó los 10.000 millones de euros en 2008, según el último informe de la Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica.
"Se trata de que el consumidor conciba que el coste es asequible y justo", añade Gil. Sin embargo, "va a ser difícil que se pase a contenidos de pago de forma rápida", apunta el experto en tendencias.
Fórmulas alternativas
Para Antonio Ortiz, director editorial de Weblogssl.com, "en la música, el cine y la televisión la clave está en ofrecer mejor experiencia que las alternativas P2P: que sea fácil de encontrar el contenido, que esté todo, que pueda consumirlo como se con- sume en internet (bajo demanda, desde cualquier dispositivo), que se pueda compartir lo que estoy escuchando o viendo...". En ese sentido, Ortiz menciona iniciativas como Spotify, la compañía sueca de música online que ha alcanzado los seis millones de clientes (700.000 suscritos a su servicio de pago), un millón en España.
El fracaso publicitario
¿Y qué hay de los medios de comunicación digitales? Los expertos vaticinan un cambio de negocio, ya que basarse en la gratuidad de sus contenidos con apenas ingresos publicitarios no les está dando sus frutos. "La publicidad en internet no ha funcionado tan bien como se preveía", dice el especialista de la UNED. "La gente es cada vez más reacia a interactuar con la publicidad. Si el usuario no pincha sobre un banner, el medio no cobra", cuenta Gil. Ambos expertos ven que el cambio de tendencia, el de ofrecer los contenidos de pago, es en realidad una vuelta a los orígenes de la red. De hecho, en España algunas versiones online de los diarios nacieron con la suscripción...Y luego la abandonaron.
La estela de Murdoch
"Contenido de calidad no es libre", escribía en diciembre el magnate Rupert Murdoch en The Wall Street Journal. "El futuro del periodismo depende de la buena voluntad y de la capacidad de una empresa de noticias para atraer clientes al proporcionar noticias e información que estén dispuestos a pagar". Con su frente contra lo gratis, el presidente de News Corporation, propietario The New York Post, la cadena Fox y The Suny The Times, espera marcar un nuevo camino.
Una posible decepción
"Los grandes medios pueden ir hacia el modelo de pago porque ofrecen análisis especializados y posicionarse como marca", explica Gil, que cree que una base de consumidores, no mayoritaria, aceptaría ese cambio. Sin embargo, algunos analistas advierten que el lector no estará dispuesto a pagar por una entrevista o reportaje. Según la publicación estadounidense Meedia, el pago decepcionará a muchos y funcionará sólo en medios muy consolidados. Así que hay pocas opciones para acceder a la gran masa de público, explica Meedia.
Sobreinformación
"Hay poca cultura de pago en internet porque hay una gran abundancia de oferta gratuita. Una web informativa necesita- ría tener contenido muy diferenciado para justificar el pago y, aún así, no está claro que los usuarios no acaben prefiriendo opciones gratuitas aunque de menos calidad", explica el responsable de Weblogssl.com. Y también hay una cuestión social a tener en cuenta. "El consumidor no quiere que le consideren tonto. Para que el cambio de concepción sea masivo tiene que haber una masa crítica que cambie", dice Gil.
Sin saber qué va a costar
¿Y cuánto está dispuesto a pagar el internauta por una suscripción digital? ¿Y por un acceso puntual? No está claro.
"Con la abundancia de tenidos y servicios en la red, para funcionar tenemos que pensar en un coste menor, lo que supone optimizar eliminando intermediarios y ajustar márgenes y muchas industrias no están dispuestas a ello", argumenta Ortiz. "La idea de prepago (30 euros de forma anticipada y luego se van consumiendo) es percibida como mucho", concluye.
EL APUNTE
Un YouTube de pago, cada vez más cerca
YouTube estudia ofrecer a sus usuarios una suscripción de pago al servicio como estrategia para afianzar su alianza con distintos medios y colgar sus vídeos en las páginas web de estos periódicos, informó Reuters el mes pasado. No es la primera vez que la página, propiedad de Google, insinúa esta posibilidad. Además, en un futuro algunos programas televisivos no podrán verse en YouTube.
LIBRERÍAS ‘ONLINE’ O DESCARGAS EN PDF
Pocas horas después de su lanzamiento en librerías, lo último de Dan Brown, la saga de Millennium o el final de Harry Potter ya estaba en PDF por la red. Una vez la industria ha lidiado con la piratería musical y audiovisual, la próxima parada es el sector editorial.
Los ebooks, que está Navidad ya han desembarcado en nuestro país con razonable éxito, están transformando el mundo del libro, con la apareción de nuevas librerías virtuales -un macro proyecto español verá la luz en pocos meses-, pero: ¿cuáles serán los hábitos de los lectores? ¿Querrán pagar por un libro que jamás podrán poner en su estantería? ¿Cómo se limitará la piratería y se conservarán los derechos de autor en los procesos, desde el llevado a cabo por la Biblioteca Nacional hasta el polémico realizado por Google, de digitalización?
¿PARA QUÉ ESTÁ DISPUESTO A PAGAR EN INTERNET?
Solamente pagaría por descargarme algunas películas y música. Eso sí, con velocidad rápida y un precio que fuera asequible. Es cierto que este servicio ya existe y yo no pago por él, sino que sigo fiel a Ares ya eMule.
Lorena López
28 años. Productora
Barcelona
Ya pago por Spotify: son 10 euros al mes con acceso ilimitado al servicio y sin publicidad. Es un invento buenísimo, y el precio me parece muy razonable. Si fuera necesario también pagaría por Facebook y el correo electrónico.
Juan Sardá
33 años. Periodista
Madrid
Las conexiones de ADSL y cable son malas y caras y quiero amortizar la línea con descargas gratis. Podría pagar por contenidos, si fueran de calidad, tuviesen un precio razonable y no hubiera un producto sustitutivo gratis.
Fernando García
31 años. Economista
Salamanca
Podría pagar por los servicios premium de Flickr (de almacenamiento de fotos) y Picnik (retoque de imágenes). Y para Spotify. Ya lo hago a veces: pago un euros y tengo servicio sin publicidad durante 24 horas.
39 años. Cocinero
Bilbao
Estoy dispuesto a pagar por escuchar música a través de Spotify, y también por utilizar servidores de correo y algunos blogs. Pero nunca me dejaría un duro en poder acceder a redes sociales como Facebook.
Ivan Muñoz
32 años. Cooperante
Madrid
No me importaría tener que pagar algo para poder descargarme música en una buena calidad. Y también lo haría por bajarme programas de ordenador o fotografías de alta calidad que utilizo en la universidad.
Núria Abril
24 años. Estudiante diseño gráfico
Montgat (Barcelona)
Sólo haría donaciones a blogs que me ofrecieran información actualizada y especializada sobre temas concretos. Estoy convencido de que si Facebook fuera de pago saldrían plataformas alternativas totalmente gratis
Joan Antoni Guerrero
30 años. Periodista
Andorra La Vella
Nunca me bajo películas ni música, aunque ahora sea gratis. No estoy dispuesta a pagar por leer los contenidos de los periódicos, prefiero recurrir a la televisión y la radio, como hago ahora.
Isabel Eguia
28 años. Analista financiera
San Sebastián




