Cuatro de los principales países emergentes -China, India, Brasil y Sudáfrica- están insatisfechos con la forma en que Dinamarca ha llevado el proceso y se niegan a apoyar el texto danés, que debería servir de base para seguir negociando, señalaron fuentes de la delegación danesa a Ritzau.
La decisión de la presidencia danesa no implica que el primer ministro, Lars Løkke Rasmussen, haya descartado la posibilidad de un acuerdo y puede ser interpretada como un movimiento táctico para abrir el camino a que los jefes de Estado y de Gobierno asuman la responsabilidad y fuercen un pacto de última hora, según las mismas fuentes.




