La autora de "El caos del Cáucaso" y una de las voces críticas del periodismo en Rusia, Yulia Latínina, ha analizado hoy dentro del festival de novela policiaca de Madrid "Getafe Negro", la situación de Rusia y Chechenia y ha asegurado que de no existir Vladimir Putin "habría otro igual".
Latínina es experta en el Cáucaso y su trabajo se centra en denunciar los abusos a los derechos humanos y a las minorías en la zona, lo que la identifica como uno de los iconos periodísticos rusos en contra del gobierno de Putin y Dmitri Medvédev en Rusia.
El periodista Jon Sistiaga ha compartido mesa de debate con Latínina y ha apuntado que Rusia ocupa el puesto 153 -de 175 países- en la lista de libertad de prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras.
La clasificación la encabeza Dinamarca, mientras que España ocupa el lugar 44.
Latínina ha explicado cómo el primer ministro ruso ejerce -a su juicio- el control de la prensa en su país: "Hace diez años, Yeltsin quería que Putin fuera su sucesor. Era un desconocido, pero los canales rusos le transformaron en una figura pública".
Putin, ha narrado, se dio cuenta de que la televisión era una "varita mágica" que transformaba la realidad y lo primero que hizo fue asumir un canal de televisión; después el gas, el petróleo, el resto de industrias... pero lo primero fue la televisión".
Al respecto, Sistiaga ha contado una anécdota de una entrevista que realizó al presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti: "Durante la entrevista había dos cámaras de presidencia grabando. Al día siguiente me vi en la tele de Honduras censuradas las preguntas de si era un golpista o cuándo se iba a ir".
Por su periodismo de denuncia, Latínina es comparada con la periodista Anna Politkóvskaya, asesinada en 2006.
"Anna no fue asesinada por orden de Putin. Su muerte ha perjudicado a Rusia mucho más que sus artículos. Creo que Putin ya sabe quién la mató y es alguien muy próximo a él", cuenta Latínina.
"No podemos saber quién dio la orden. El autor material fue un enemigo del presidente de Chechenia Kadyrov. Pero no sabemos si él lo ordenó o lo hicieron sus enemigos para que pareciera que había sido él", explica.




