Una polémica entre defensores y enemigos de la agricultura orgánica ha estallado a raíz de la publicación por una agencia del Gobierno británico de un informe según el cual esos productos no tienen apenas ventajas nutricionales con respecto a los que emplean pesticidas.
Según el informe de Agencia de Estándares Alimentarios (FSA), elaborado por expertos de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, que analizó los datos de varios estudios realizados en los últimos cincuenta años, no hay "diferencias importantes" desde el punto de vista de su valor nutritivo entre unos alimentos y otros.
La Soil Association, grupo de presión a favor de la agricultura orgánica, ha acusado a la FSA de hacer caso omiso de los estudios más recientes y haberse adelantado "por motivos políticos" a la publicación de un informe encargado por la Unión Europea y coordinado por Carlo Leifert, profesor de Agricultura Ecológica de la Universidad de Newcastle (Inglaterra).
Según explicó hoy a EFE Peter Melchett, director de política de la Soil Association, el estudio de la FSA no tuvo en cuenta para nada los cinco años de trabajos de un equipo de expertos de distintos países.
En ellos participaron científicos de treinta y una universidades o centros de investigación no sólo de la UE, sino también de Suiza, Turquía e Israel, y aunque las conclusiones definitivas no se publicarán en su totalidad hasta el próximo año, han aparecido ya centenares de papeles científicos relacionados con esas investigaciones.
Los científicos que trabajaron en ese estudio detectaron, según Leifert, entre otras cosas, una mayor presencia en los productos orgánicos de antioxidantes, sustancias que ayudan a combatir tanto el cáncer como las enfermedades cardiovasculares.
Según Gill Fine, de la Food and Standards Administration, ésta no pretende recomendar a nadie que deje de comprar alimentos orgánicos, sino que se limita a señalar que "hay muy poca diferencia nutricional" entre esos y el resto y que no hay tampoco pruebas de que reporten beneficios significativos desde el punto de vista de salud.
Pero, según sus críticos, los autores de ese estudio aprobado por el Gobierno, cuyas conclusiones se publican en el "American Journal of Clinical Nutrition", no sólo no han tenido en cuenta el impacto de los pesticidas, herbicidas o antibióticos, cuyo uso está prohibido en la agricultura o la agricultura orgánicas, sino que han hecho una clara valoración de sesgo político.
El coordinador del estudio británico, Alan Dangour, reconoció que no está cualificado para examinar el efecto de los pesticidas: "Es posible que los alimentos orgánicos tengan menos residuos de pesticidas, pero es algo que no formaba parte de nuestra investigación", explicó.
Pero, aparte de ese hecho muy significativo, en un apéndice del meta-estudio de la FSA, que muchos no se han tomado la molestia de leer, se reconoce, según explicó hoy a Efe el representante de la "Soil Association", que los alimentos orgánicos tienen como media un 53,6 por ciento más betacarotena, un 38,4 más flavonoides, un 2,8 por ciento más vitamina C y un 12,7 por ciento más proteínas que en los procedentes de la agricultura o la ganadería no orgánica.
"Calificar en las conclusiones esas diferencias como no importantes no es una postura que quepa calificar de científica, sino que equivale a emitir un juicio totalmente subjetivo", criticó Mlechett.
Éste dijo no creer por otro lado que la publicación de ese informe oficial vaya a afectar negativamente a la venta de productos orgánicos en el Reino Unido.
En opinión de su organización, la gente compra ese tipo de alimentos por distintas razones: por su sabor y calidad, por respeto al bienestar animal, para evitar los pesticidas, ingredientes transgénicos y aditivos, o simplemente por preocupación por las consecuencias del cambio climático.




