El Parlamento japonés aprobó hoy la revisión de las leyes de inmigración, que endurecen las medidas contra los extranjeros que permanecen ilegalmente en Japón, informó hoy Kyodo.
La Dieta dio luz verde a estos textos a pesar de las protestas de los residentes extranjeros, que consideran que las nuevas medidas endurecerán los controles migratorios.
Los textos, que pasaron el último trámite del Senado con el apoyo del bloque gubernamental y del partido Demócrata, el principal de la oposición, centralizará en el Ministerio de Justicia toda la labor administrativa sobre los extranjeros residentes, que en la actualidad es competencia de forma separada los Gobiernos locales y central.
Con las nuevas medidas desaparecerá la tarjeta de residente extranjero expedida por los Gobiernos locales y se requerirá a los extranjeros que pasen más de tres meses en Japón una tarjeta de identificación que expedirá el Gobierno central.
Las nuevas leyes migratorias prevén multas de hasta 200.000 yenes (1.521 euros) para el extranjero que cambie de domicilio y no lo notifique en un plazo de 14 días, lo que incluso podría acarrearle la pérdida del estatus de residencia si no informa de los cambios en un plazo máximo de tres meses.
Además los cónyuges de ciudadanos japoneses o de residentes permanentes en Japón perderán los beneficios de su estatus de residencia si durante seis meses no conviven bajo el mismo techo, aunque la nueva ley excluye de este requisito a las víctimas de violencia doméstica.




