El Gobierno de la provincia de Santa Fe, una de las más pobladas de Argentina, suspendió hoy las clases en todos los centros educativos por el plazo de quince días debido al avance de la gripe A, que hasta ahora ha causado 28 muertos y enfermado a 1.587 personas en el país.
Como el 13 de julio próximo comienzan las vacaciones de invierno en los escuelas y universidades santafesinas, la medida supone que los alumnos se quedarán sin clases hasta fines del mes próximo.
La medida sanitaria fue aplicada después de que este domingo se anunciara que las dos últimas víctimas fatales del virus gripal AH1N1 han sido jóvenes residentes de Santa Fe, que con unos 2,7 millones de habitantes es el cuarto distrito más poblado de Argentina, el país suramericano con mayor número de muertes por la enfermedad.
La mayoría de los muertos e infectados son residentes de la capital argentina y su populoso conurbano, que en conjunto reúnen a unos doce millones de habitantes, por lo que expertos y organizaciones sanitarias insisten en que se debe declarar una "emergencia nacional" para combatir la pandemia.
Se espera que tal medida de emergencia sea tomada en las próximas horas por el "comité de crisis" creado por el Gobierno argentino para frenar el avance de la gripe A, como admitió el sábado pasado Claudio Zin, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires.
Cientos de votantes acudieron a las elecciones legislativas del domingo con mascarillas para evitar contagiarse la enfermedad, mientras que en "zonas de riesgo" se distribuyó alcohol en gel y almohadillas para mojar el dedo que se emplea para pegar los sobres de votación sin usar saliva.
Las organizaciones sanitarias afirman que el número de personas infectadas en el país "es sustancialmente mayor" al oficial y que los hospitales están "al borde del colapso".
"La emergencia no significa que cerremos todo, la emergencia es un marco de referencia para poder disponer la compra de medicinas en forma directa o movilizar personal" sanitario, apuntó Zin el sábado pasado.




