"Cuando padeces un cáncer te enfrentas a una guerra. Hay que ir a ganar". A Albert Blanch le diagnosticaron un melanoma hace poco más de tres años, y desde entonces, para ganar la batalla, cuenta con apoyo psicológico. Una asistencia que poco a poco va tomando relevancia en los procesos oncológicos.
Entre el 20 y el 35% de los enfermos de cáncer muestran alteraciones psicológicas significativas tras el diagnóstico, según datos de 2007 de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). La figura del psicooncólogo, psicólogos especializados en procesos oncológicos, está cada vez más presente en España, pero aún dista de la relevancia que tiene en otros países, como EE UU, donde muchos equipos médicos ya cuentan con uno.
Incertidumbre y ansiedad
"Los pacientes con asistencia psicológica afrontan mejor la enfermedad", apunta Pepi Soto, psicooncóloga de la AECC-Catalunya contra el càncer de Girona. Pero, "no todos requieren esta ayuda; es fundamental detectar los que sí la necesitan", recalca María Die, coordinadora de la Unidad de Psicooncología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. "La enfermedad genera mucha incertidumbre y la incertidumbre, mucha ansiedad", el trastorno más común en estos pacientes, explica Die.
El papel del psicooncólogo acostumbra a aparecer tras el diagnóstico, "una fase de mucha desorientación", destaca Soto. Entonces, "ponemos en marcha nuestras estrategias, que dependerán del tipo de cáncer, el pronóstico y las características del enfermo".La siguiente etapa a la que se enfrenta el paciente es la del tratamiento y luego aparecen las llamadas fases de intervalo libre de la enfermedad y la de supervivencia, cuando se retoma la rutina.
"En un primer momento no me lo creía; luego necesitaba saber dónde estaba, qué debía hacer, saber si me moriría; y una vez asumido todo esto empecé a luchar. Pero siempre tienes miedo de que el cáncer recidiva", confiesa Albert Blanch. Una de las fases "más complicadas", dice Soto, es justamente esta: cuando el tumor reaparece -si es que lo hace-, porque volver a batallar contra el mismo enemigo es un desgaste de energía enorme. En los casos con mal pronóstico se llega entonces a la última etapa, en la que ya se habla de muerte. Es aquí cuando también se trabaja el proceso de duelo con la familia, que en muchos casos recibe asistencia.
Controlar la enfermedad
Incluso durante la enfermedad se pueden tratar problemas de pareja (a nivel sexual o emocional) nacidos tras la detección del cáncer, sobre todo en tumores de mama, ginecológicos o de próstata. Y también se trabaja como "apoyo a equipos médicos que tratan a pacientes oncológicos, ya que están en mucho riesgo", indica Soto."La terapia me ha ayudado a controlar la enfermedad, a aceptar la vida y la muerte, y a valorar cosas que antes no valoraba", dice Blanch. Él lleva tres años yendo a la psicóloga, el tiempo que acostumbran a durar este tipo de procesos.




