El propietario del pub de Almería cuyo portero invitó a marcharse a un grupo de personas con síndrome de Down cuando el local empezó a llenarse ha pedido disculpas y ha condenado lo ocurrido en su establecimiento que, ha defendido, está "muy sensibilizado" con todo lo relacionado con la discapacidad.
Así lo ha manifestado a Efe Emilio Laynez, dueño del pub "Ay Carmela", cuyo portero invitó a abandonar las instalaciones a un grupo formado por unas quince personas con síndrome de Down al que acompañaban tres monitores, a uno de los cuales le dijo: "el local se está llenando y hay que cerrar el colegio".
Laynez, que ha asegurado que no dispone todavía de la versión de su trabajador, ha condenado esta actuación si los hechos ocurrieron tal y como ha narrado la Asociación Almeriense para el Síndrome de Down, en la que el grupo había asistido a un taller de empleo.
"Si las cosas han sido así pedimos disculpas. Este tema lo conocemos profundamente, por lo que sé el trabajo que cuesta lograr que una persona discapacitada suba un escalón y lo fácil que es que esos pequeños pasos se vengan abajo", ha dicho el propietario, quien ha asegurado que su local está muy concienciado con todo lo relacionado con la discapacidad, porque él la vive "muy de cerca".
"Hemos colaborado muchas veces en temas relacionados con la discapacidad y el hecho de que ocurra algo así te deja fuera de juego. Es algo lamentable", ha ahondado antes de explicar que esta mañana, cuando ha tenido la primera noticia sobre lo ocurrido a través de los medios de comunicación, ha contactado con la asociación para pedir disculpas.
Laynez ha coincidido con los denunciantes en que este grupo asistía con frecuencia al pub, donde "siempre se lo han pasado fenomenal", por lo que ha insistido en que no entiende qué pudo ocurrir esa noche.
Ha lamentado que el grupo no pusiera una hoja de reclamaciones para que la dirección del local hubiera tenido en el momento conocimiento de lo ocurrido, que fue algo "inadmisible, denunciable" y que, según ha considerado, podría haberse solucionado "sobre la marcha, hablando".
"Quiero reseñar que la concienciación que tenemos en este sentido es muy grande, que desgraciadamente vivo en primera persona la discapacidad y que cualquier acto de este tipo me duele mucho más", ha dicho finalmente el dueño del local al que el grupo de personas, que contaban con entre 25 y 35 años, fueron para celebrar la clausura de un taller de empleo.




