"Tener un hijo con discapacidad intelectual supone un estrés emocional y también económico". Francesc Pérez es padre de un chico de 13 años que padece parálisis cerebral, e insiste en el sobre esfuerzo económico que su familia y la del resto de personas con esta minusvalía deben asumir. Un estudio de la asociación de Familias de Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS) lo cifra entre los 19.000 y los 31.000 euros anuales.
"La discapacidad intelectual no supone sólo una responsabilidad extra, sino que tiene un coste económico de por vida para las familias, que pierden capacidad adquisitiva", asegura Xavier Masllorens, director general de la Federación APPS. En España hay 227.360 personas que padecen esta minusvalía. La mayoría de ellas, el 87%, vive con su familia.
El sobre esfuerzo varía según la comunidad autónoma. En Baleares es donde más elevados son los gastos, entre 20.774 y 34.829 euros anuales, seguido de Cataluña, entre los 19.687 y los 34.639 euros. Cierra la lista Galicia, donde esta sobrecarga es más reducida, desde los 13.448 y hasta los 23.691 euros al año. Los costes también serán distintos en función del grado de deficiencia, ya sea leve, moderada o severa.
Constante atención
La mayor parte de este dinero se va en temas sanitarios, de cuidado, y también en ocio. "No hay oferta para estos chavales. Unos campamentos para un chico con discapacidad cuestan el triple que el de otro sin esta minusvalía", cuenta Pérez.Las familias de discapacitados leves dedican unas 61 horas al mes al cuidado extra de sus hijos, una cifra que se eleva hasta las 251 horas para los padres de discapacitados severos. De hecho, hay un 26% de casos en que uno de los progenitores no puede ni plantearse trabajar, y otro 11,5% en que uno de los dos ha tenido que dejar su empleo. Las soluciones, según Masllorens, pasan por el acogimiento residencial de estos enfermos y una mayor inserción en el mundo laboral.




