Durante los últimos cinco años ha aumentado en España el número de personas que, ante la posibilidad de haber contraído el virus VIH, solicitan un tratamiento con antirretrovirales en la Sanidad pública.
Este tratamiento, que consiste en la administración de los fármacos en las 48 horas siguientes a la posible exposición de alto riesgo al VIH y durante cuatro semanas, fue recomendado en el Plan Nacional de Sida en 2002 y se puede solicitar en los hospitales públicos desde el año 2000.
Según un estudio presentado hoy en la jornada Controversias en el manejo de la infección VIH, organizada por la Fundación Areces, el número de peticiones del tratamiento ha pasado de unas cien en 2001 a casi trescientas en 2005.
La dispensación de este tratamiento de profilaxis postexposición (PPE) al VIH para evitar la transmisión sólo se realiza en situaciones de alto riesgo.
La efectividad del tratamiento es "bastante alta", y en "la mayor parte de los casos la infección sólo llega a producirse en personas que vuelven a exponerse a la transmisión durante el periodo de tratamiento", ha explicado el doctor Ignacio Santos del Hospital de la Princesa.
El estudio analiza 993 peticiones realizadas en 25 hospitales españoles de las que se recomendó el uso de los fármacos en la mitad de los casos (53,2%) y sólo se registraron tres infecciones (0,3%).




