Antonio Lupiáñez con su familia, en su casa de Barcelona.
Guillem Valle
"Nos están tomando el pelo". La mujer de Antonio Lupiáñez, Tiscar, lamenta la "indignante" pensión que el Institut Català d'Assistència les ha concedido en relación a su petición de ayuda por la Ley de Dependencia: un céntimo al mes, más otros 18 céntimos en concepto de atrasos. Su marido es invidente desde hace 30 años y necesita siempre la ayuda de Tiscar, convaleciente tras ser operada de la cadera.
Hace un mes y medio recibieron una carta confirmándoles que les habían asignado la ayuda. Tiscar avisó a su hija Mercedes, quien se sorprendió al leer que habían designado a su madre, de 71 años, como cuidadora no profesional, a la que le otorgarían una pensión mensual de un céntimo de euro. "Le dije a mi hija que se había equivocado y que no podía ser", explica. "Se han reído en nuestra cara", añade Antonio.
Tiscar se ha ocupado de su marido desde que perdió la visión, pero ahora pasa mucho tiempo en cama recuperándose de la operación y no puede atender a Antonio. Muchos días no se puede levantar de la cama y su marido tiene que "pasear solo". "Una chica de la Seguridad Social viene a ayudarme, ya que ahora me tienen que cuidar a mi", cuenta Tiscar.
La familia no tiene intención de reclamar. Simplemente quieren dejar claro su malestar, temerosos que al denunciarlo públicamente les retiren la ínfima pensión que reciben. E insisten: "Mejor no recibir nada que esta vergonzosa cantidad".


