Al menos doce soldados estadounidenses se enfrentarán a acusaciones por formar parte de un "equipo asesino" que presuntamente disparó contra civiles afganos al azar y recogieron sus dedos como trofeos.
Cinco de los soldados están acusados de asesinar a tres afganos que presuntamente fueron matados por deporte en ataques diferentes a lo largo de este año. Otros siete son acusados de encubrir estos asesinatos y de agredir a un recluta cuando informó de estos y otros abusos, incluido el que miembros de su unidad fumaban hachís robado a los civiles.
En una de las acusaciones más graves que han surgido del conflicto afgano, se cree que los asesinatos han sido realizados por miembros de una brigada de infantería Stryker cuya base está en la provincia de Kandahar, en el sur de Afganistán.
De acuerdo con los investigadores y con los documentos legales, las discusiones de los asesinatos de civiles afganos comenzaron después de la llegada del sargento de personal Calvin Gibbs en la base de operaciones Ramrod el pasado mes de noviembre. Otros soldados dijeron al mando de investigación criminal del Ejército que Gibbs alardeó de lo que había hecho mientras servía en Irak y que afirmó lo fácil que sería "lanzar una granada contra alguien y matarlos".
Las tres víctimas
Según las investigaciones, Gibbs, de 25 años, tramó un plan con otro soldado, Jeremy Morlock, de 22 años, y con otros miembros de la unidad para formar un "equipo asesino". Mientras patrullaba durante los meses siguientes, presuntamente mataron al menos a tres civiles afganos. De acuerdo con la hoja de las acusaciones, el primer objetivo fue Gul Mudin, asesinado "mediante el lanzamiento de una granada contra él y los disparos con un rifle", cuando la patrulla entró en la aldea de La Mohamed Kalay el pasado mes de enero.
Morlock y otro soldado, Andrew Holmes, estaban de guardia en el límite de un campo de opio cuando Mudin salió y se detuvo al otro lado de la valla en la que estaban los soldados. Presuntamente, Gibbs entregó a Morlock una granada, éste la armó y la tiró por encima de la valla cerca de los afganos presentes. Holmes, de 19 años, habría comenzado entonces a disparar por encima de la valla.
Según informa The Guardian, al final de ese día Morlock le señaló a Holmes que el asesinato tenía por objetivo la diversión y le amenazó si se lo decía a alguien.
La segunda víctima, Marach Agha, fue disparado y asesinado el mes siguiente. Al parecer, Gibb le disparó y colocó un kalashnikov cerca del cuerpo para justificar su muerte. En mayo, Mulá Adadhdad fue asesinado después de ser disparado y atacado con una granada.
La revista Army Times informa de que al menos uno de los soldados cogió los dedos de las víctimas como recuerdos y que algunos de ellos posaron para hacerse fotografías con los cadáveres.
Cinco soldados --Gibbs, Morlock, Holmes, Michael Wagnon y Adam Winfield-- están acusados de asesinato y de agresión agravada, entre otros cargos. Todos los soldados han negado las acusaciones, y se enfrentan a la pena de muerte o a la cadena perpetua si son condenados.




