A lo largo de la mañana de hoy saldrá de la imprenta del Congreso rumbo a la Casa Blanca la ley que cambiará para siempre la sanidad en Estados Unidos y que coloca a Barack Obama en los libros de historia a pesar de sus enemigos políticos y los lobbies de los seguros, los hospitales y los médicos.

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A partir del 2013 las familias que ganan más de 200.000 dólares deberán pagar un impuesto adicional de un 1 por 100 y un año después entrarán en vigor otras dos medidas vitales: las aseguradoras no podrán rechazar la cobertura de personas que tienen enfermedades de largo tratamiento, como el cáncer, y 32 millones de estadounidenses deberán contratar los seguros que ahora no tienen y el estado subvencionará a aquellos que no pueden pagarlos o podrán aprovecharse de los recortes de impuestos para las clases medias.

Obama, Biden, y su equipo de gobierno, en el Salón Roosvelt de la Casa Blanca, celebrando la aprobación de su gran plan político de reforma sanitaria.
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"Hemos demostrado que somos capaces de hacer grandes cosas cuando nos enfrentamos a nuestros retos más importantes. Hemos demostrado que este gobierno, de la gente y para la gente, trabaja todavía para la gente", comentó el presidente después de que la Cámara de Representantes aprobara al borde de la media noche con 219 votos a favor y 212 en contra los mayores cambios en la sanidad nacional en más de 80 años.
A lo largo de este proceso, que ha durado 13 meses, los republicanos no han ofrecido un plan alternativo, han invitado a la Casa Blanca a empezar de cero y han presumido que el sistema sanitario actual en Estados Unidos "es el mejor del mundo".
John Boehner, el jefe de la minoría conservadora en la Cámara de Representantes, acusó a sus colegas demócratas de legislar en contra de la voluntad de los ciudadanos. "Es una vergüenza para esta cámara. Cada uno de ustedes debería estar avergonzado por imponer su voluntad sobre los deseos de sus compatriotas. Con nuestras acciones de hoy hacemos un flaco favor a sus valores".
Los republicanos han ganado la guerra mediática y en una encuesta realizada hoy mismo por la cadena de radio CBS el 36% de los norteamericanos que tienen seguros dicen que los cambios serán muy malos para ellos.




