El Ejército israelí ha declarado "zona militar cerrada" hasta el próximo agosto los poblados palestinos de Bilín y Nilín para tratar de detener sus protestas semanales contra el muro de separación israelí en Cisjordania.
La medida impide el acceso a la zona a israelíes, palestinos y extranjeros que no residan en el lugar cada viernes, día de la manifestación semanal, de ocho de la mañana a ocho de la tarde, precisó a Efe una portavoz militar.
La decisión, aprobada hace tres semanas, se aplica a la zona entre el poblado y el muro israelí, escenario de las protestas.
El objetivo de la decisión es "impedir que quienes incitan a los disturbios puedan llegar a la zona", señaló el Ejército.
"Cada semana se dan disturbios violentos e ilegales, durante los que miembros de las fuerzas de seguridad resultan heridos, así como dañados la valla de seguridad y la propiedad pública", justificó la portavoz.
Bilín y Nilín se han convertido en símbolos de la resistencia palestina ante la barrera israelí, que en la mayor parte de su trazado es una alambrada, pero a su paso por los núcleos urbanos se convierte en un muro de hormigón de hasta ocho metros de altura.
Ambas localidades acogen cada viernes desde hace cinco años manifestaciones contra la barrera, que corta sus tierras en beneficio de colonias judías cercanas, y en las que participan sus habitantes, junto con israelíes, palestinos e internacionales.
El mes pasado, Israel comenzó a modificar el trazado del muro en torno a Bilín, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo dictada dos años y medio antes.
Israel comenzó a construir la barrera en 2002, dos años después del inicio de la Segunda Intifada.
Hasta ahora y según datos de la ONU, Israel ha completado algo más de 400 de los 710 kilómetros previstos de la barrera, de los que el 85 por ciento estará construido dentro del territorio cisjordano y sólo un 15 por ciento transcurrirá por la Línea Verde, la frontera imaginaria aceptada internacionalmente tras la primera guerra árabe-israelí de 1948-49.
Israel la considera imprescindible para impedir la entrada en su territorio de terroristas, como considera probado por la drástica reducción en los últimos años del número de atentados en su territorio.
En 2004, en un dictamen no vinculante, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya la declaró ilegal, pidió su desmantelamiento y compensaciones a los afectados.




