La presidenta electa de Costa Rica, Laura Chinchilla, empezó a perfilar el que será su gabinete a partir del próximo 8 de mayo, asegurando que buscará un equipo de la más alta calidad, sin descartar a miembros de otros partidos, y con voluntad de lograr una representación equitativa de género.
Hasta ahora, solo los titulares de tres ministerios han sido confirmados: René Castro, al frente de la cancillería; Marco Vargas, como ministro de la Presidencia, y José María Tijerino, en la cartera de Seguridad.
Los nombramientos en Presidencia y Seguridad fueron anunciados hoy en una rueda de prensa en la que Chinchilla subrayó su "total confianza" en los futuros funcionarios, que tendrán a su cargo algunas de las tareas "de mayor complejidad de la función pública", según considera la mandataria electa.
Pese a que hasta ahora solo ha anunciado nombramientos de hombres y se espera que en las próximas dos semanas complete la lista de sus ministros, Chinchilla fue enfática en que tratará de contar con la mayor cantidad de ministras, pues está "segura de que las mujeres tienen capacidad de sobra para asumir cualquier función dentro del gabinete".
La ganadora de los comicios del pasado 7 de febrero tampoco descarta conservar algunos de los actuales ministros o llamar a figuras de otros partidos políticos para que formen parte de su Gobierno.
Entre quienes suenan con más fuerza para quedarse en el puesto y además han recibido una buena calificación en encuestas de opinión destacan la ministra de Salud, María Luisa Ávila, y el titular de Educación, Leonardo Garnier.
Sin embargo, hasta el momento Chinchilla únicamente ha indicado que se irán anunciando conforme se vayan decidiendo los nombramientos.
Los dos futuros ministros confirmados hoy tienen amplia experiencia en la función pública costarricense.
Marco Vargas es un licenciado en ciencias económicas y sociales de 61 años, que actualmente dirige el ministerio de Obras Públicas y Transportes, pero a lo largo del Gobierno de Óscar Arias, que comenzó en 2006, ha tenido a cargo las carteras de Coordinación Institucional y de Economía.
Vargas estará a la cabeza de la relación entre el Ejecutivo y el Congreso en una Asamblea Legislativa en la que el Gobierno no tendrá mayoría absoluta, por lo que la negociación con diferentes partidos deberá ser la tónica.
Además, el ministro, a quien Chinchilla calificó como un "consejero de años", será parte del "equipo central de la Presidencia", dirigido por la mandataria electa y que integrarán además los dos vicepresidentes: Alfio Piva y Jack Liberman.
José María Tijerino, por su parte, fue juez penalista y fiscal general entre 1990 y 1995.
Es un abogado de 53 años graduado en la Universidad de Costa Rica (UCR), con un doctorado en la Universidad de Valencia (España), que se conoce por su carácter fuerte en la dirección del Ministerio Público.
Chinchilla señaló que eligió a Tijerino para el puesto por su "probada integridad, conocimiento del tema de seguridad y valentía, pues entiende que esta no es una lucha sin costos".
El tema de seguridad ciudadana y combate al narcotráfico es prioritario para Chinchilla, quien además creó la figura de un Comisionado Nacional de Drogas y nombró en el cargo a Mauricio Boraschi, un abogado que actualmente es el director del Instituto Costarricense sobre Drogas.
Boraschi tendrá rango de viceministro de la Presidencia y deberá articular las acciones de diversas instituciones que combaten el fenómeno de las drogas, tanto desde el punto de vista represivo, como preventivo.
El primer nombramiento de Chinchilla fue el de su jefe de campaña y uno de sus más cercanos colaboradores, René Castro, a quien designó la semana pasado como nuevo ministro de Relaciones Exteriores.




