El Gobierno de Haití y la misión de estabilización de la ONU en el país (Minustah) coincidieron hoy en destacar las dificultades que entraña dar albergue al millón de personas que viven en las calles en Puerto Príncipe, la ciudad azotada por el terremoto del pasado 12 de enero.
En una conferencia de prensa, el primer ministro, Jean Max Bellerrive, y el jefe de la Minustah, Edmond Mulet, pusieron de relieve este problema y la urgencia de hallar la solución ante la próxima temporada de lluvias en el país antillano.
"El tiempo se acorta. No es fácil", dijo Mulet, mientras que Bellerrive calificó de "desafío máximo" esta preocupación.
Para Bellerrive, "proteger al máximo número de haitianos antes del período de lluvias" es una gran preocupación, pero ahora mismo no se pueden encontrar las 200.000 carpas necesarias para ello en el mercado mundial.
El primer ministro indicó que otro gran desafío es crear empleo porque no será posible alimentar indefinidamente a la población.
El Estado haitiano no estaba preparado para hacer frente a esta catástrofe, pero "muy pocos estados podrían estar preparados para afrontar lo que ocurrió el 12 de enero", dijo Bellerrive, quien abogó al mismo tiempo por hacer saber a la población que "el Gobierno se ocupa de ella".
Sobre informes que hablaban de la posibilidad de que se produjera una catástrofe admitió que no se hizo el adecuado trabajo de educación, que hubiera permitido "salvar muchas vidas", y estimó que las cuestiones urbanísticas deberán abordarse de forma más seria para lograr un Haití "más seguro".
En cuanto a los casos de corrupción, admitió que existen, "pero no caracterizan la situación actual", al tiempo que pidió investigaciones.
"Mañana Haití puede ser una nación más hermosa, más coherente y más fuerte. Es necesario que los 200.000 muertos no sean en vano", aseveró.
El jefe de la Minustah, Edmond Mulet, llamó por su parte a la población a denunciar a los criminales que huyeron de la prisión el día del terremoto.
"Sabemos que se están reorganizando, no es un secreto", dijo, al tiempo que recordó la reciente aprobación del refuerzo de la Minustah con 2.000 militares y 1.500 policías adicionales.
Sobre las bajas en las filas de esta misión de estabilización, Mulet adelantó que sobrepasarán el centenar y cifró el número actual de fallecidos en 96. "Estábamos preparados para los desafíos, pero no estábamos preparados para ser víctimas", declaró.
Destacó, por otra parte, que las instituciones haitianas empiezan a funcionar y recordó que la Minustah está en el país para acompañarlas, pero, "son los haitianos quienes tienen que dirigir el proceso de reconstrucción", agregó.
El responsable de la Minustah agradeció la solidaridad internacional, que calificó de "increíble", y abogó por la solidaridad del pueblo haitiano y su "dignidad " ante "una de las peores tragedias" conocidas.




