Manifestantes con las manos "ensangrentadas" acusan a Blair de asesino.
EFE
El ex primer ministro británico Tony Blair pareció hoy resucitar el "eje del mal", aunque sin nombrarlo expresamente, al aprovechar su testimonio ante la Comisión que investiga las circunstancias que rodearon la invasión de Irak para alertar sobre el actual régimen de Irán.
Genio y figura, Blair volvió a no mostrar arrepentimiento alguno por la decisión de invadir Irak pese a la gran pérdida de vidas que ha supuesto el conflicto, y se refirió en varias ocasiones al peligro que representa la República islámica y la necesidad de atajarlo a tiempo.
"Hay vínculos muy estrechos entre las organizaciones terroristas y los Estados que las patrocinan. Hay Estados, Irán en particular, que están vinculados a esa extrema y equivocada visión del Islam", dijo Blair en alusión a la yihad islámica.
El hoy enviado a tiempo parcial del Cuarteto (EEUU, UE, Rusia y la ONU) para Oriente Medio pareció dar a entender, con su insistencia en sacar a relucir a Irán, que podría hacerse necesario emprender acciones militares contra ese país si persiste en su curso actual.
Según Blair, las acciones del actual Irán le hacen temer más ahora que cuando Gran Bretaña y Estados Unidos lanzaron su invasión a Irak en 2003 que un Estado de ese tipo suministre armas de destrucción masiva a grupos terroristas.
"Mi opinión, y puede ser que no la compartan otras personas, es que no hay que asumir ningún riesgo con una cosa así", señaló en clara alusión a la determinación con que él mismo actuó en su día contra el dictador iraquí Sadam Husein.





