Un total de 126 ballenas murieron asfixiadas tras quedar varadas durante el fin de semana en las costas de Nueva Zelanda pese a los esfuerzos por sacarles mar adentro, informaron hoy las autoridades.
Ciento cinco ballenas de aleta larga murieron el sábado al oeste de la Isla Sur, y el domingo fallecieron otras 21 ballenas piloto al este de la Isla Norte, según Hans Stoffregen, portavoz del Departamento de Medio Ambiente neozelandés.
Stoffregen explicó que dado que no podían salvar a dos tercios de los cetáceos, decidieron sacrificarlos para no prolongar su agonía. Otra ballena apareció muerta esta mañana en una playa de la Isla Norte, y las autoridades temen que más mamíferos puedan haber quedado varadas en otras costas del país, donde no es la primera vez que suceden estos casos.
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