David Ferrer, que acercó a España a la consecución de su cuarta Copa Davis tras superar al checo Radek Stepanek por 1-6, 2-6, 6-4, 6-4 y 8-6 después de más de cuatro horas de partido, reconoció que vio el encuentro perdido y que el triunfo le hace muy feliz, aunque no tenía ninguna espina clavada que sacarse por lo sucedido en la final del pasado año.
Ferrer insistió que "Mar del Plata fue una alegría para mí. Ganamos la Copa Davis. No se me pasaba por la cabeza el recuerdo de la derrota que sufrí allí. Sólo me sentía mal al principio porque Stepanek jugaba muy bien y no me daba opción. Pero he seguido luchando y al final me han salido muy bien las cosas", apuntó.




