Fotografía de archivo tomada el 17 de agosto de 2008 que muestra al inspector general de las Fuerzas Armadas alemanas, Wolfgang Schneiderhan.
EFE BERLÍN (ALEMANIA)
Schneiderhan, que como inspector general es el oficial de más alto rango del Ejército alemán, asumió la responsabilidad de los hechos ocurridos el 4 de septiembre cuando aviones estadounidenses bombardearon, por orden del comandante germano, dos camiones cisterna de la OTAN que habían sido secuestrados por los talibán.
En su defensa, el comandante alemán aseguró entonces que había sido informado de que no había civiles en los alrededores, pero, según el balance ofrecido por Kabul del ataque, el más mortífero en el que se han visto implicadas tropas germanas desde la Segunda Guerra Mundial, murieron 69 milicianos y 30 civiles.
Sin embargo, según informa hoy el diario sensacionalista 'Bild', el balance total sería de 142 muertos, entre ellos numerosos civiles. Según el rotativo, que publica incluso un vídeo del bombardeo e informes militares, desde el primer momento se supo que había civiles entre las víctimas, aunque el entonces ministro de Defensa, Franz Josef Jung, lo negó inicialmente.
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Asimismo, el diario, que adelantaba en su edición de este jueves la renuncia del jefe del Ejército, afirma que también presentará su dimisión el secretario de Estado de Defensa, Peter Wichert, en relación con esta cuestión.





