La Policía ha detenido a más de cincuenta personas la pasada madrugada tras enfrentarse bandas de jóvenes a las fuerzas del orden en la comuna bruselense de Anderlecht, disturbios que podrían responder a un supuesto caso de maltrato a detenidos en una prisión de la zona.
La Policía explicó que la calma ya ha sido restablecida en el barrio, que noche fue escena de "actos de vandalismo", informa la agencia Belga.
En total, los agentes realizaron 44 arrestos administrativos y 13 judiciales, mientras que nueve personas fueron puestas a disposición de la Fiscalía de Bruselas.
En cuanto a daños materiales, la sede administrativa (casa comunal) de Anderlecht sufrió desperfectos a causa del lanzamiento de un cóctel molotov, en tanto que dos coches fueron incendiados, una cabina telefónica quedó destrozada y varios vehículos patrulla resultaron dañados.
La Policía indicó que envió a Anderlecht "refuerzos" al tener conocimiento de la circulación de una serie de mensajes "de odio" a través de teléfono móvil.
En concreto, la Policía temió que pudieran registrarse enfrentamientos en relación con un caso de presuntos maltratos de detenidos en la prisión Forest, que habrían llevado a cabo supuestamente policías de la zona.
Finalmente, varias "bandas de jóvenes" se reunieron y se encararon a las fuerzas del orden, precisa la Policía.
Los enfrentamientos fueron sofocados antes de medianoche y "no quedaron más que algunos grupos aislados", que en cualquier caso obligaron a las patrullas a permanecer vigilantes en la zona, explicó un portavoz de la Policía del distrito de Bruselas-Midi.
Las fuerzas del orden seguirán atentas durante todo el fin de semana, y, en particular, hoy sábado, cuando el Anderlecht recibe al farolillo rojo de la liga belga de fútbol, el Roulers.
Los efectivos policiales habituales para los partidos de fútbol serán desplegados, así como unidades de refuerzo para "evitar toda escalada" de violencia, agrega la Policía.
En septiembre se registraron enfrentamientos similares en otro barrio de Bruselas, Molenbeek-Saint-Jean, que concluyeron con la detención de más de cuarenta personas.
En esa ocasión, los actos de violencia comenzaron con la detención de un joven de catorce años en su domicilio, que desencadenó un enfrentamiento entre su familia y algunos vecinos con las fuerzas del orden.




