El ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, dijo estar sorprendido de que "los iraníes se disparan continuamente balas a los pies" al rechazar una tras otra las propuestas de las grandes potencias para establecer un diálogo sobre el control de su programa nuclear.
"No vamos a quedarnos inertes" porque para la comunidad internacional "no sería aceptable" que Irán se dotara de la bomba atómica, subraya Kouchner, en una entrevista que publica hoy "Le Parisien", en respuesta a la negativa de Teherán de aceptar la última propuesta para que el enriquecimiento de su uranio se hiciera en Rusia y Francia.
El responsable de la diplomacia francesa precisa que por ahora no se ha decidido nada, pero que se contempla la imposición de nuevas sanciones por los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania "aunque se prefiere la negociación".
En ese sentido, insiste en que "nos obstinamos en el diálogo aunque se ha descubierto un segundo complejo de enriquecimiento" de uranio iraní en Qom "que suscitó la indignación general.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) había sugerido a Teherán que exportara una parte de su uranio para ser enriquecido en Rusia y Francia y luego volverlo a Irán.
Preguntado sobre la postura de Israel, que ha amenazado con intervenir militarmente contra Irán, Kouchner reconoce que "es una razón suplementaria para temer un agravamiento de las tensiones, que pueden terminar en una confrontación que rechazamos absolutamente".
La postura francesa, recuerda el responsable diplomático, es "la firmeza continuando el diálogo. No necesitamos en este polvorín una chispa suplementaria".




