El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, negó hoy la repetida crítica de algunos analistas de que la política exterior de Turquía está cambiando de rumbo, alejándose de occidente y acercándose paulatinamente a Irán, Irak, Siria y Rusia.
"¿Ha cambiado Turquía su rumbo en política exterior?. No, no ha cambiado de rumbo", dijo Erdogan ante el Parlamento, subrayando que era muy normal que Turquía desarrollara sus relaciones con los países de Oriente Medio, donde en los últimas semanas ha cerrado importantes acuerdos comerciales con Irak, Irán y Siria.
El mandatario turco subrayó que los países occidentales también tienen estrechas relaciones económicas con Oriente Medio y destacó que Turquía actúa considerando sus propios intereses y prioridades.
Erdogan explicó que durante su reciente visita a Irán se firmaron importantes acuerdos económicos que tienen como objetivo alcanzar los 30.000 millones de dólares en los intercambios comerciales entre los dos Estados.
A pesar de negar que Turquía se aleje de Occidente en su política Exterior, Erdogan sí se distanció de las presiones que los miembros del Consejo de Seguridad ejercen sobre Teherán para que aclare las lagunas de su controvertido programa nuclear.
"Queremos vivir en una región libre de armas nucleares. Lo que no podemos entender es que quienes se oponen a que Irán se haga con armas nucleares siga teniendo armas nucleares", dijo Erdogan.
"La política exterior de Turquía está basada en la paz. Lo que hacemos es normalizar las relaciones y desarrollar el verdadero potencial de cooperación" regional, explicó Erdogan.
"Turquía no es un país cuya política exterior pueda ser dirigida. Turquía es un país que produce política exterior", indicó Erdogan contestando a los críticos que sostienen que Ankara está dando la espalda a Occidente.
El presidente de Turquía, Abdullah Gül, negó cualquier cambio en política exterior y achacó las críticas a simples celos por la creciente influencia del país.
"Están viendo que Turquía es una estrella resplandeciente. Sus áreas de influencia está ampliándose. Lo que es importante para nosotros es llegar a los estándares de la UE. Cuando lleguemos a ese estándar, quizá podamos ser como Noruega (diciendo no a la UE)", opinó Gül.

