La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) consideró hoy que la libertad de prensa atraviesa en Marruecos una situación de "gravedad", fruto de "un hostigamiento visiblemente orquestado" por el Palacio Real marroquí.
"Desde hace semanas hay redacciones que han sido cerradas y periodistas encarcelados u obligados a pagar multas de miles de euros. Ese hostigamiento, visiblemente orquestado por Palacio, debe cesar", sostiene RSF en un informe presentado hoy en Casablanca.
Símbolo de esa crispación, tal y como indicó a EFE su secretario general, Jean-François Julliard, es que la conferencia en la que iba a tener lugar el encuentro no pudiera celebrarse en la sala reservada en un hotel y tuviera que realizarse de manera improvisada en los pasillos del mismo por "falta de autorización de las autoridades locales".
Según destacó Julliard en conversación telefónica, su presencia en Marruecos tiene como objetivo lanzar "una señal de alarma ante las autoridades nacionales y extranjeras sobre la gravedad de la situación de la libertad de expresión en Marruecos, y sobre la necesidad de movilizarse para encontrar una solución".
En el llamamiento que hace la organización en favor de la independencia de la prensa marroquí, se denuncia que los medios han sido condenados desde 1999 a una multa total de dos millones de euros y los periodistas, a cerca de 28 años de prisión.
Para RSF, desde hace una década se asiste a una reafirmación por parte de Palacio de las líneas rojas (religión, monarquía e integridad territorial), "especialmente sobre la cuestión de la imagen del rey y de miembros de la familia real".
Y en ese periodo se considera además que ha habido un nuevo punto de inflexión, tras el décimo aniversario en julio de la coronación de Mohamed VI, que se inició con el secuestro de los números especiales de agosto de las revistas "Telquel" y "Nichane por un sondeo sobre el balance de esos diez años en el poder.
"No sabemos a qué puede deberse esa falta de tolerancia. Puede que el rey ya no tenga necesidad de dar una imagen de monarca moderno ante sus socios internacionales, que ya haya tejido relaciones suficientemente importante con otras democracias, principalmente europeas", apuntó el representante de RSF.
En ese incremento de las condenas a los medios se hace alusión a las dictadas este mes de un año de prisión firme contra el director del diario "Al Michaâl, Idris Chahtane, y de un año de cárcel exento de cumplimiento al director de "Al Jarida al Oula", Ali Anouzla, por sendos artículos sobre la salud del monarca.
Mencionan además la multa de 250.000 euros que el semanario "Le Journal Hebdomadaire" debe pagar al Centro Europeo de Inteligencia Estratégica y Seguridad (ESISC) por difamación en un artículo relativo al Sahara Occidental, y cuyo pago podría ocasionar el cierre de la publicación.
Para Julliard, "el poder marroquí se inquieta de todo lo que pueda perjudicar a su imagen", y "la situación se ha endurecido primero para los medios marroquíes, pero también para los extranjeros, que tienen problemas de distribución".
Con ello se refiere al bloqueo reciente del diario galo "Le Monde", que en sus números de los pasados jueves, viernes y sábado publicó caricaturas calificadas de "irrespetuosas", y del periódico español "EL PAÍS", que el sábado se hizo eco de esas mismas viñetas prohibidas por Marruecos.
"Más liberal que su padre Hasán II, Mohamed VI no envía más que señales contradictorias en cuanto a su verdadera voluntad de democratizar el régimen y el país", se asegura el documento, en el que se insiste en que Palacio debe considerar "la libertad de expresión como un pilar de la democratización y modernización".
La organización estima además que se necesita una reforma relativa a la despenalización de los delitos de prensa, que "representan una espada de Damocles" sobre los medios marroquíes, y ofrece su colaboración para modificar "el código de la prensa, a la vez represivo y vago", que a su juicio "se mantiene como una amenaza" sobre el sector.

