El cineasta chileno Miguel Littín presentó hoy en el IV Festival Internacional de Cine de Roma su filme "Dawson, Isla 10", un conmovedor homenaje a los ministros y allegados al fallecido presidente de Chile Salvador Allende, confinados a la reclusión tras el golpe de Estado de 1973.
La cinta, que participa en el certamen cinematográfico romano dentro de la competición oficial y que está protagonizada por Cristián de la Fuente y Pablo Krogh, entre otros, llegó este viernes a la capital italiana en su primera cita internacional, después de que ya fuera estrenada en Chile, según su autor, con "mucho éxito".
"Dawson, Isla 10" recibe este nombre del lugar al que fueron confinados los ex ministros chilenos y algunos allegados a Allende tras el golpe militar y donde vivieron una conmovedora historia de reclusión que recogió en su autobiografía uno de sus protagonistas, el actual titular de Obras Públicas de Chile, Sergio Bitar, y por entonces miembro del Ejecutivo del país.
Precisamente Bitar fue uno de los encargados de presentar junto a Littín la película en una rueda de prensa celebrada este viernes en el Auditorio Parque de la Música de Roma, el mismo lugar que acoge el Festival de Cine hasta el próximo 23 de octubre.
"Soy un cineasta que cuenta historias que le conmueven. Esta historia me conmovió al ver a los hombres que treinta años después viajaron a la isla para ver el lugar donde estuvieron. Vi tanto amor, tanta ternura, tanta verdad. Lo vi tan cercano, tan mío, que dije: 'esto lo tienen que conocer los demás", comentó Littín.
"Porque la historia humana la tienen que conocer los demás. Hay que contribuir a que el espíritu humano se alimente. Creo que en ese sentido el cine tiene un papel fundamental", añadió.
La historia que el cineasta plasma en la película, una coproducción entre Chile, Brasil y Venezuela, es la de unos hombres que de la mañana a la noche se vieron privados de sus cargos políticos y lejos de sus familias por apoyar a un presidente cuya muerte, según el director, aún no ha quedado clara.
Precisamente Littín juega con esa incertidumbre sobre el final de la vida de Allende en la película, en la que claramente se apuesta por el asesinato en los días del golpe militar, en lugar de la teoría del suicidio, de la que aseguran que dan fe algunos testigos no visuales, pero sí auditivos.
"No hay testigos oculares. Nadie vio lo que allí ocurrió. Todo el mundo dice que oyó disparos. Pero creo que el suicidio no es la verdadera hipótesis y, como hago un cine de autor, pongo mi punto de vista", incidió el cineasta.
"El hecho de que el presidente Allende hubiera muerto por suicidio o no, no le afecta a su figura, porque murió combatiendo por lo que era su ideal, su utopía, por una revolución que aún continúa porque es humanista", agregó.
En la película, que aborda no sólo la figura de los militares de la época como carceleros, sino también como personas y objeto de situaciones cómicas, el cineasta quiso mezclar realidad con ficción en las imágenes de los últimos momentos de Allende en el Palacio de la Moneda para dar vida a una nueva realidad, la suya.
Por su parte, Bitar, quien vivió la reclusión en la isla de Dawson en primera persona, confesó que ha tenido una "mezcla de sentimientos" al ver la película.
"Un sentimiento es el de una profunda emoción, porque se filmó en el mismo lugar y son las mismas imágenes. Te lleva a años que fueron muy duros. Pero al mismo tiempo, un sentimiento de alegría y orgullo porque es una buena película, porque veo los cines con mucha gente", comentó el ministro.
En la película el gran ausente, que, sin embargo, está continuamente presente en las mentes del espectador, es el dictador chileno Augusto Pinochet, a quien el cineasta se niega, incluso, a nombrar porque, según él, no trae muy buena suerte.
"Yo, cuando hablan de él, toco madera para que no reviva, porque todo el mundo sabe lo que puede pasar. No consideré necesario nombrarlo, porque tengo además una imagen muy pobre de este general", apuntó Littín.
"Creo que es un traidor de poca monta, de baja estofa. Para hablar de Chile y de esos prisioneros tan dignos que son los hombres de Dawson no me hacía falta nombrarlo", sentenció.




