El Parlamento albanés ratificó hoy al nuevo gobierno de coalición, en el que Sali Berisha repite como primer ministro, en una sesión marcada por el boicot de la oposición socialista.
El nuevo Ejecutivo fue apoyado por los 74 diputados de la coalición gobernante, mientras que los 65 representantes del Partido Socialista no acudieron a la sesión, manteniendo así su acusación de fraude electoral en los comicios del pasado junio.
Los observadores internacionales confirmaron irregularidades en ese proceso debido a las interferencias políticas en el proceso del recuento de votos.
Berisha, líder del conservador Partido Democrático (PD), volverá a gobernar, esta vez gracias a un pacto con el izquierdista Movimiento Socialista para la Integración (LSI), cuyos 4 diputados aseguraron hoy a Berisha la mayoría absoluta entre los 140 escaños del Parlamento de Tirana.
Este partido obtiene tres ministerios y su líder, Ilir Meta, será el nuevo viceprimer ministro y ministro de Exteriores.
Berisha anunció hoy que su prioridad será asegurar a los albaneses el libre movimiento, sin visados, en los países de la Unión Europea (UE) y avanzar en la integración en Europa del pequeño país balcánico.
"La alianza con LSI convertirá en realidad el sueño de los albaneses, su integración en la UE", afirmó Berisha, que ejerce el cargo del primer ministro desde 2005.
Albania, un país ex comunista con tres millones de habitantes de mayoría musulmana, es miembro de la OTAN desde abril pasado y ha presentado también su candidatura de ingreso a la UE.
Berisha también prometió crear 160.000 nuevos empleos, la construcción de 7.000 kilómetros de carreteras, situar la inflación por debajo del 3 por ciento y mantener el crecimiento económico, que el año pasado llegó al 6 por ciento, el más alto de Europa.




