La Fuerza Aérea brasileña ha avistado restos de metal y de lo que podrían ser asientos de un avión a más de 650 kilómetros del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha, en el noreste de Brasil, de modo que podría tratarse del avión de Air France que desapareció ayer en su ruta Río de Janeiro-París, pero todavía no se ha confirmado este extremo.
Según el portavoz de la Fuerza Aérea, Jorge Amaral, los restos han sido hallados pasadas la una de la madrugada (seis de la mañana en España). Los aviones también han podido avistar manchas de combustible en esta zona del océano situada a unos 650 kilómetros de Fernando de Noronha y a 160 de las islas de Sao Pedro y Sao Paulo.
Las autoridades brasileñas revelaron a última hora de ayer (madrugada en España) el hallazgo de un posible foco de incendio en mitad del Atlántico que estaban investigando por si pudiesen tratarse de los restos del avión.
Francia descarta una acción terrorista
El ministro de Defensa, Hervé Morin, ha precisado en una entrevista en la emisora de radio Europe 1 que por ahora no tienen "ningún elemento" que corrobore que ésa sea la causa del accidente, aunque "por definición" no pueden excluirlo.
El secretario de Estado de Transportes, Dominique Bussereau, comentó en la misma entrevista que aunque por el momento no saben "nada" sobre la razón de la desaparición del Airbus A330 cuando volaba desde Río de Janeiro a París "parece más una pérdida de control del aparato, pero no se excluye nada"
Dos españoles en el avión
El Ministerio de Exteriores ha confirmado que en el avión desaparecido hoy mientras cubría la ruta Rio de Janeiro - París viajaban dos españoles.
Según informa la agencia Efe, uno de ellos es un ingeniero sevillano, Andrés Suárez Montes, con cuya familia ha hablado la agencia de noticias.
Andrés Suárez, de 38 años de edad, casado, nacido en Marchena, Sevilla, es ingeniero industrial y empleado en Brasil para la empresa Schlumberger.
Según ha dicho su familia española, la empresa aseguró a su mujer que Andrés tenía un billete para ese avión y desde la salida del vuelo de Air France no se han vuelto a tener noticias suyas.
De la otra persona de momento sólo ha trascendido que se trata de una mujer catalana, de 28 años y residente en Dubai.
Air France ha habilitado un número de teléfono dirigido a las familias que quieran ponerse en contacto con la compañía por si sospechan que alguno de sus allegados viajaba en el avión. Son el +33 157 02 10 55 para las llamadas realizadas fuera de Francia y el 0800 800 812 para las hechas desde territorio francés.
32 nacionalidades a bordo
Según los datos facilitados por Air France, entre los viajeros había pasajeros de las siguientes nacionalidades: 61 franceses, 58 brasileños, 26 alemanes, 9 chinos, 9 italianos, 6 suizos, 5 británicos, 5 libaneses, 4 húngaros, 3 eslovacos, 3 noruegos, 3 irlandeses, 2 estadounidenses, 2 españoles, 2 marroquíes y 2 polacos. La lista se completa con un ciudadano de cada uno de los siguientes países: Sudáfrica, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Croacia, Dinamarca, Islandia, Estonia, Gambia, Holanda, Filipinas, Rumanía, Rusia, Suecia, Corea del Sur, y Turquía
Situación inesperada
El avión estaba equipado con motores de la General Electric CF6-80E y había cubierto un total de 18.870 horas de vuelo desde que entró en servicio, el 18 de abril de 2005. Su última parada de mantenimiento fue efectuada el pasado 16 de abril.
Gourgeon ha precisado que el aparato había emitido varios "mensajes automáticos de mantenimiento" en los que alertaba de "averías en numerosos componentes". Los mensajes, ha proseguido , daban a entender que se había producido "una situación inesperada a bordo del aparato".
Por su parte, François Grangier, de la Oficina de Investigaciones de Accidentes (BEA), ha declarado a la cadena de información continua BFM-TV que el aparato pudo sufrir "cualquier cosa extremadamente repentina o brutal", ya que los pilotos no tuvieron tiempo ni siquiera de anunciar el problema.
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