La CIA trabaja intensamente para confirmar, utilizando sus fuentes humanas y la información recopilada por sus satélites, la potencia de la explosión originada por el ensayo nuclear de Corea del Norte de esta madrugada.
Las primeras informaciones señalan que ha podido ser unas 20 veces superior al que los norcoreanos realizaron en el año 2006, lo que demuestra el avance de su tecnología, la preparación de sus expertos para mejorar su programa nuclear y la sofistificación de su centro de lanzamiento y experimentación en las cercanías de la ciudad de Kilju, en el norte del país.
El primer lanzamiento, efectuado en octubre del 2006, produjo una explosión equivalente a un kilotón (1.000 tolenadas de explosivo trinitrotolueno o TNT) y en esta ocasión la Agencia Central de Inteligencia baraja la posibilidad de que el estallido haya sido superior a los 10 kilotones. Aunque el espionaje ruso lo sitúa en los 20 kilotones, una descarga que sería ligeramente inferior a las bombas que destruyeron por completo las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Entre seis y ocho bombas
La inteligencia estadounidense sospecha que Pyongyang tiene el plutonio suficiente para crear entre seis a ocho bombas atómicas aunque por ahora carece de los misiles necesarios para lanzar un arma nuclear a pesar de los ensayos que ha realizado en los últimos años. Entre ellos que se incluyen las pruebas de esta misma mañana de tres misiles de medio y corto alcance, tierra aire, disparados desde el mismo emplazamiento de Kilju.
La CIA carece de fuentes humanas dentro del aislado regimen de Kim Jong Il, donde las comunicaciones con el exterior son fácilmente detectadas por los servicios de inteligencia militar norcoreanos y debe depender de los contactos que tienen otros servicios secretos como Corea del Sur y Japón. Y de la mínima información que acceden a compartir las autoridades de China y de Rusia.
Washington anticipaba un lanzamiento hoy porque los norcoreanos han demostrado un gran interés en realizar sus pruebas nucleares en días muy importantes en el calendario estadounidense. Hoy se celebra aquí el Memorial Day, el Día de los Caidos, en el que Estados Unidos recuerda a los soldados fallecidos en combate. El general Mike Mullen, el jefe del alto estado mayor, ha comentado que el lanzamiento, de confirmarse, "demuestra la beligerancia creciente y también el aislamiento de Corea del Norte que continúa desafiando la ley internacional y nuestra preocupación cada vez mayor por su capacidad de desestabilizar una región clave en el mundo".
Golpe a la política de acercamiento de Obama
Este ensayo es un duro golpe a la política de acercamiento a los norcoreanos ordenada por Barack Obama, que ha ofrecido conversaciones directas a Pyongyang con nulos resultados. El presidente ha calificado esta prueba de "inaceptable desafío al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Es un asunto de máxima preocupación para todas las naciones del mundo porque los intentos de Corea del Norte de desarrollar su programa nuclerar y sus misiles constituyen una violación de la paz y la seguridad internacional".
Este es el mensaje que llevará esta tarde al Consejo de Seguridad la delegación norteamericana en la ONU y que secundarán la mayoría de los miembros de este organismo. Sin embargo, no se esperan mayores consecuencias para los norcoreanos porque sus aliados dentro del consejo, Rusia y China, no lo permitirán.
Los expertos norteamericanos en la Península de Corea esperan ahora la reacción de Obama y si se diferenciará en algo a la respuesta que dió, a finales del 2006, George Bush, que decidió abrir el diálogo directo con el regimen de Kim Jong Il tras su primer ensayo nuclear. El antiguo presidente ofreció a Corea del Norte comida, combustible y concesiones diplomáticas a cambio de que renunciara a su programa nuclear y retiró al país de la lista de naciones que apoyan al terrorismo internacional.

