Un día más, un poco peor. La batalla interna desatada en el PP cada vez involucra directamente a más gente. Si hasta ahora tenía dos actores principales (el líder del partido, Mariano Rajoy, y la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre), ayer se unió otro, quizá cansado de leer a diario los desmanes y amenazas veladas de Aguirre contra su jefe.
Con la seguridad que dan los 9.000 kilómetros que les separan, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, cargó desde Pekín sin medias tintas contra Aguirre y su entorno, que llevan toda la semana con el "a día de hoy, no, pero..." quizá decida disputarle a Rajoy la presidencia del PP. Sin las frases de doble sentido con las que había disimulado sus críticas tipo "doña Cuaresma", Gallardón censuró abiertamente la forma, atacó el fondo y denostó hasta el cuándo. La andanada del alcalde desde Pekín provocó un efecto mariposa que barrió las filas del PP todo el día.
"Está en su derecho"
El regidor afirmó que no es ni su "deseo" ni su "pronóstico" que la presidenta de Madrid dirija el PP aunque "eso no significa ni muchísimo menos que no tenga sitio en el partido". Y se fue soltando.
"Si la indecisa Esperanza Aguirre convierte su indecisión en decisión" y se presenta al Congreso del PP de junio, a lo que "está perfectamente en su derecho, no será una candidatura que tenga el apoyo mayoritario de los militantes del PP", afirmó. De hecho, Aguirre podría tener dificultades hasta para juntar los 600 compromisarios que necesita.
La presidenta contestó por alusiones desde la Asamblea regional, sin nombrar a nadie. "A mí lo que de verdad me interesa es abrir el debate ideológico", empezó, aferrada al argumento que viene esgrimiendo desde el lunes. "Yo creo que nuestras ideas, principios y valores [los suyos: liberalismo económico a ultranza y posiciones más conservadoras] son superiores ética y moralmente a los de los socialistas",explicó. "A la gente lo único que le interesa son los nombres", insistió, pero "esto no es una cuestión de nombres ni personas".
La labor de contestar directamente a Gallardón quedó para su segundo de a bordo en Madrid, Ignacio González. El vicepresidente lamentó "la habitual coincidencia de planteamientos" entre el alcalde y el secretario de Organización del PSOE, Pepe Blanco, y le acusó de mostrar "indecisiones" continuas al amagar y no dar con retirarse de la política.
"El día menos adecuado"
Gallardón ayer no tenía ninguna duda. Para él está claro que Aguirre eligió "quizás el día menos adecuado" para "hacer pública su indecisión", pocas horas antes del debate de investidura. Hubiera sido "más elegante y colaborador" elegir otra fecha para hacerlo, cerró.
Pero González no fue el único en criticarle. Juan Soler, portavoz adjunto del PP en la Asamblea de Madrid, le reprochó acudir a Pekín y "participar" del "lavado de cara del régimen despótico chino".
Hasta ahí el capítulo de ayer. La guerra -sin declararen el PP sigue, para regocijo del PSOE. Tanto, que Blanco se permitió darla razón a González al decir que "comparte" las reflexiones de Gallardón.
LEJOS DE LAS 600 FIRMAS
Si Esperanza Aguirre cambia de "planes" no lo tendría fácil en principio para reunir los 600 compromisarios necesarios que hacen falta para optar a la presidencia del partido según los estatutos del PP. A tenor del reparto por regiones y teniendo en cuenta que en 2004 se alzó con el liderazgo popular en Madrid con un 91 99% de los votos contaría con unos 191 (de 208) en esta comunidad. Quedaría lejos de los 1.111 que Rajoy suma ya entre Valencia Galicia Andalucía y Murcia tras el apoyo mostrado por sus líderes regionales. No hay pronunciamientos claros en Castilla La Mancha (203) Castilla y León (272) Aragón (92) Asturias (65) Cantabria (48) Baleares (59) Euskadi (44) La Rioja (29) Canarias (114) Cataluña (110) Ceuta (25) y Melilla (20).

