Santiago Carrillo, Gerardo Iglesias, Julio Anguita, Francisco Frutos y Gaspar Llamazares. Cinco candidatos ha tenido Izquierda Unida (PCE hasta 1986) desde 1977. Y ninguno ha cosechado tan malos resultados como Llamazares el pasado domingo: dos escaños y pérdida de grupo parlamentario (963.040 votos, el 3.80%, 320.000 menos que en 2004).
Ni siquiera el batacazo de Carrillo en 1982, con la primera mayoría absoluta de Felipe González, fue tan grave: conservó 4 diputados, pero le terminó costando el puesto. Y de ahí nació una escisión. Una más. Pero no la última.
La pinza
La historia de IU se puede contar a golpe de purgas, escisiones y peleas: a la liquidación de Carrillo, líder histórico del PCE de la dictadura, siguió la fundación de IU al calor de las campañas anti-OTAN del referéndum de 1986. Pero Gerardo Iglesias, primer coordinador general, tampoco aguantó mucho: sacó 7 escaños, fue laminado y regresó a su mina de Asturias. En 1989 llegó Julio Anguita, el califa rojo cordobés. Acuñó la jaculatoria "programa, programa, programa"; soñó con el sorpasso al PSOE y la teoría de las dos orillas le llevó a la pinza con el PP.
El anguitismo alcanzó los 21 escaños en 1996, su techo, pero los problemas de corazón obligaron al candidato a pasar aun segundo plano. No sin antes causar otra escisión: Cristina Almeida y Nicolás Sartorius se marcharon, y con ellos Iniciativa per Catalunya.
Francisco Frutos, en 2000, enterró la pinza y firmó un pacto preelectoral de última hora con un poco afortunado candidato socialista Joaquín Almunia. Logró 8 escaños. La hora de Llamazares había llegado.
Poder autonómico
Lo primero que hizo fue recomponer relaciones con algunos escindidos: en Cataluña, por ejemplo. Pero a cada pacto que llegaba, una división interna brotaba. Y cada cita electoral traía un recorte de votos, si bien lograron las mayores cuotas de poder (cogobierna en el País Vasco y Cataluña). En 2004 se quedó en 5, anteayer, que se presentaba después de haber apoyado al Gobierno en cuestiones como la Ley de Matrimonios Homosexuales o la de Memoria Histórica, bajó a 2. Eso sí, no faltó la escisión de turno, esta vez en Valencia.
La lucha por la sucesión la librará el núcleo duro del PCE, encabezado por Francisco Frutos. Y en esta ocasión tiene a su favor los malos resultados de Llamazares, representante de una línea ecosocialista en horas bajas. De momento, la cara más popular de IU, la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, dejó ayer claras sus intenciones: "No aspiro a la sucesión". Pero seguro que para esta batalla, que puede ser definitiva, sobrarán aspirantes, alianzas y corrientes.
REACCIONES
«Llegar como una organización de confrontación a las elecciones se paga caro: la sociedad vuelve la espalda»
Rosa Aguilar. Alcadesa de Córdoba
«Debemos redefinir modernizar y actualizarlas propuestas de la coalición electoral formada por ICV e IU»
Joan Saura. Presidente de Iniciativa
«Hay que recuperar la naturaleza de IU como fuerza independiente no una especie de sombra del PSOE»
Felipe Alcaraz. Residente Ejecutivo del PCE

