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ADN.es / Política

Viernes, 20 de noviembre de 2009. Actualizado a las 21:43h | : el tiempo en

La furgoneta que explotó en Barajas estaba aparcada en la T-4 desde el 29 de diciembre

El vehículo, que tenía entre 500 y 800 kg de explosivo, fue robado en Francia y era de un empresario a quien ETA secuestró

Las fuerzas de seguridad ya tienen una hipótesis y trabajan sobre ella. La furgoneta que ayer explotó en el aeropuerto de Barajas fue robada en Francia hace unos días y los terroristas la estacionaron en el aparcamiento de la T-4 a las 18.50 horas del 29 de diciembre, según revelaron fuentes de la investigación.

El visionado de las imágenes captadas por las cámaras está siendo lento, ya que los investigadores se han visto obligados a clonar el disco duro del ordenador de AENA para poder verlas, y sólo pueden hacerlo en tiempo real. Esto es debido a que las grabaciones de los vehículos estacionados en el módulo D están destruidas, pues la T-4 tiene un sistema autónomo y debido al desplome de casi todo el inmueble, este sistema informático quedó sepultado.

Fuentes del ministerio del Interior han informado de que esa es la principal línea de investigación, y Tecnicos de la Comunidad de Madrid han añadido que, según sus cálculos, la furgoneta debía contener entre 500 y 800 kilos de explosivos. Son palabras de Alfredo Prada, vicepresidente segundo y consejero madrileño de Justicia e Interior, quien informó de estas estimaciones tras visitar el lugar del atentado. Prada precisó que aún no se ha podido determinar con exactitud la composición ni cantidad de la carga, pero insistió en que el cálculo procede de la constatación de que con menos carga no sería posible que se produjera un derrumbe de esta naturaleza.

La furgoneta que estalló, una Renault Traffic granate con matrícula DKY, estaba estacionada en la planta segunda del módulo D, entre dos vehículos, cerca de los ascensores de acceso a la T-4, que han desaparecido tras la explosión.

El dueño

Ahora se ha sabido además que el dueño de la furgoneta utilizada en el atentado del aeropuerto de Barajas fue secuestrado en Luz-Ardiden (Francia) el pasado día 27, por tres encapuchados que se identificaron como miembros de ETA. El hombre fue puesto en libertad ayer, entre una y dos horas después del estallido en la T-4, y el día 2 de enero ha sido citado por la Guardia Civil, según fuentes de la investigación, que afirman que se trata de un joven de nacionalidad española, concretamente de Ordizia (Guipúzcoa), que durante los tres días que estuvo retenido pasó la noche en compañía de sus secuestradores, unas veces en un coche y otras en una casa abandonada.

El joven no volvió a saber nada de su furgoneta desde el día 28, por lo que las fuentes consultadas consideran que fue en esa fecha cuando los terroristas comenzaron a preparar el vehículo para cometer el atentado. El chico acababa de comprar la furgoneta a un vecino de Beasain (Guipúzcoa) sin que ni siquiera se hubiera producido el traspaso de la documentación.

Coche sospechoso

Los Técnicos en desactivación de explosivos de la Policía (TEDAX) desalojaron esta tarde la terminal 4 de nuevo, para inspeccionar un coche sospechoso, aunque el ministerio del Interior descartó que estuviera relacionado con el atentado del sábado en Barajas.

Según fuentes de la investigación, el coche, un Seat León de color blanco que se encontraba estacionado en la primera planta del módulo C del aparcamiento de dicha terminal, resultó sospechoso porque su propietario había denunciado el sábado su desaparición, así que en un primer momento se pensó en explosionar el vehículo, pero finalmente se abrió de forma manual.

La actuación de los TEDAX, que se produjo sobre las 16.30 horas, estuvo precedida, unos quince minutos antes, por el desalojo del área más próxima al módulo C del aparcamiento y la pasarela que une el aparcamiento con el edificio de la T4.

Tras comprobar que el vehículo no tenía relación con el atentado, sobre las 16.45 horas se volvió a reabrir la pasarela al tránsito de pasajeros.

Desescombros

Los agentes de la Policía Nacional han examinado los primeros vehículos completos extraídos de los escombros del módulo D del Aeropuerto de Barajas, donde ETA hizo ayer estallar ayer una furgoneta bomba.

Los efectivos policiales comprobaron, tras levantar los techos de los turismos prácticamente calcinados y aplastados por la explosión, que dentro no había restos humanos. El inspector de guardia del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid, Luis Villarroel, ha manifestado que "nunca se pierde la esperanza, pero en una explosión de esta magnitud, las posibilidades de supervivencia son nulas; no existe ninguna posibilidad". "Hay que trabajar cuidadosamente para no alterar pruebas y encontrar a las posibles víctimas", agregó.

El objetivo prioritario del operativo es analizar los vehículos, ya que, supuestamente, los dos ciudadanos ecuatorianos desaparecidos en el siniestro descansaban en el interior de sus coches, a la espera de sendos pasajeros que llegarían a la terminal afectada. Mientras, tres psicólogos están atendiendo a los familiares de los desaparecidos.

Para los usuarios de vehículos aparcados en al aeropuerto, AENA ha abierto recientemente un puesto de información que facilita la identidad y los datos de sus coches. Este puesto está ubicado en la única pasarela de acceso a los aparcamientos desde la terminal 4 que está operativa, y es atendido por personal del servicio de información del aeropuerto.

Entre los ciudadanos que ya han acudido a ver si encontraban su coche, estaba un ciudadano colombiano que manifestó: "llevo buscando mi coche desde ayer. Me facilitaron un teléfono de AENA en el que sale un contestador y hasta ahora no sé nada. He dejado mis datos, pero no me dejan acceder al módulo C para ver si el vehículo está bien". Él había acudido el sábado a Barajas a acompañar a su hermano que viajaba a Colombia y comentó que ha pasado la noche en la terminal 4, junto a su familiar y otras cincuenta personas que no pudieron tomar el vuelo, previsto para el mediodía.

Estos pasajeros criticaron la falta de atención de la compañía Avianca, que no les gestionó alojamiento, como hicieron otras aerolíneas y "hemos tenido que dormir aquí", dijeron. Fuentes de la compañía explicaron a Efe que la legislación exime a las aerolíneas de facilitar alojamiento a los pasajeros cuando el motivo de no realización del viaje se debe a causas achacables a terceros, como fue este caso, y señalaron que tratarán de reubicarles en el vuelo de hoy a Bogotá, "aunque, según las reservas, va lleno".

En el dispositivo de desescombro participan 29 peones y 9 máquinas, y los escombros, que ya alcanzan entre 35.000 y 45.000 kilos, se trasladan a un depósito habilitado por AENA en las cercanías del aeropuerto. Villarroel, el inspector de guardia del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid comparó el colapso del edificio "con el de las Torres Gemelas".

Mientras continúan las tareas de rescate de los dos desaparecidos, Barajas recupera su normalidad. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, aseguraba que el aeropuerto ya había operado a las 12.00 250 de los 795 vuelos programados.

Mayor carga explosiva

De momento se habla de la mayor carga explosiva de los últimos 15 años, entre 500 y 800 kg de explosivos según las primeras estimaciones policiales. Ha sido con este armamento con el que ETA ha roto este sábado el alto el fuego anunciado hace nueve meses. Y lo ha hecho con un atentado en el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas, que lo ha dejado destruido. A lo largo de la noche los Bomberos han ido accediendo a distintos puntos del aparcamiento. Tres de los cuatro pisos han caído los unos sobre los otros.

Los dos desaparecidos, ambos ecuatorianos que habían acudido al aeropuerto a recoger a pasajeros que aterrizaban en Barajas, se habían quedado esperando en el coche descansando. Se trata de Diego Estacio Civizapa, de 19 años, y Carlos Alonso Palate, de 35. Los familiares de ambos han descansado en un hotel cercano a Barajas. En el caso de Diego Estacio, su novia estaba en la terminal, por lo que la explosión no le afectó, y fue ella misma la que alertó a la policía de que su novio estaba en el aparcamiento.

Desde entonces, no se sabe nada de él y las labores de rescate no son fáciles, pues tres de las cuatro plantas del aparcamiento C de la terminal 4 han quedado derrumbadas unas sobre otras como un acordeón. "No ha aparecido y se le está buscando entre los escombros, porque el aeropuerto está muy dañado", dijo Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, en la rueda de prensa excepcional que dio el sábado.

El servicio del Samur-Protección Civil ha atendido en el hospital de campaña que ha instalado en la zona a 19 personas, entre ellas dos policías y un taxista, y pasajeros que estaban desalojados en la pista en el momento de la explosión y muchos de los cuales presentaban traumatismos de tímpano. Todos ellos presentan lesiones leves. En total once personas han sido atendidas en hospitales de Madrid, siete de las cuales han llegado por su propio pie, según informó Emergencias 112, con datos proporcionados por la Consejería de Sanidad.

Escenas de pánico

Los pasajeros que este sábado por la mañana estaban en la terminal relataron a Efe las escenas de tensión, nerviosismo y angustia que se han vivido en la terminal y en las pistas a donde fueron conducidos cientos de viajeros para preservar su seguridad.

José María Gijón, un hombre de 52 años que había acudido a la T-4 de Barajas para despedir a su hijo que emprendía viaje a Colombia, vivió muy de cerca la explosión de la furgoneta bomba de ETA al sentir "algo peor que un terremoto" cuando salía en su coche del aparcamiento de la terminal.

Esta persona explicó que había dejado su automóvil en la primera planta del parking, ya que el vuelo salía a las diez de la mañana. Sin embargo, cuando aguardaba el embarque dentro de la terminal 4, en compañía de su hijo y de su esposa, vio que se estaba montando un amplio despliegue policial alrededor del estacionamiento, por lo que decidió regresar inmediatamente al recinto ante el temor de que por algún motivo la grúa pudiera llevárselo. Allí, un agente de la Policía le dijo que podía retirar su coche, sin darle más explicaciones, así que se montó en el vehículo y tomó rumbo a la salida, momento en el que sintió "algo peor que un terremoto" al estallar el explosivo colocado por ETA, ocasionando la caída de cascotes desde la parte alta del edificio.

Primera vez

Es la primera vez que la banda terrorista ETA no avisa cuando da por finalizada una tregua. Aunque Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, ha declarado que considera a la banda terrorista responsable del atentado, el modus operandi es diferente al que el conjunto vasco tuvo durante las treguas de 1989 y 1998. En ambas ocasiones ETA hizo pública su decisión de dar por terminado el periodo sin atentados, varios días antes de llevar a cabo acciones con armas o explosivos y de causar víctimas.

El 18 de septiembre de 1998 comenzó una tregua indefinida anunciada por ETA dos días antes, y ha sido la de mayor duración de las seguidas por la banda terrorista. El 28 de noviembre de 1999 los terroristas anunciaron que darían por concluida su tregua a partir del 3 de diciembre siguiente. Días después la organización envió a Madrid dos furgonetas cargadas con más de 1.600 kilos de explosivos, pero la Guardia Civil las descubrió el 20 de diciembre en la provincia de Zaragoza, y frustró las intenciones de la banda.

Sin embargo, ETA cumplió su amenza y el 21 de enero de 2000 perpetró el asesinato en Madrid del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, mediante la explosión de un coche bomba.

Tampoco ETA atentó antes de anunciar el fin de la tregua que mantuvo en 1989 durante las conversaciones con el Gobierno en Argel. Los terroristas anunciaron una tregua de quince días el 8 de enero de 1989 que luego prorrogaron hasta el 26 de marzo. Dos días después, ETA aseguró en un comunicado que había alcanzado un acuerdo con el Gobierno sobre ocho puntos, entre ellos la creación de una mesa negociadora complementaria entre el PSOE y entonces HB, lo que provocó el rechazo de las fuerzas políticas y la posterior garantía del Ejecutivo de que ese punto no había sido aceptado. ETA instó al Ejecutivo a rectificar y, al no lograrlo, el 4 de abril declaró abiertos "todos los frentes".

El 7 de abril un profesor de gimnasia resultó herido grave en Irún (Guipúzcoa) por la explosión de una bomba dirigida a un policía nacional, y al día siguiente siete artefactos estallaron en la vía férrea Pamplona-Alsasua, y otros tres fueron desactivados por artificieros de la Guardia Civil. El 10 de abril de 1989 el Gobierno dio por rotas las conversaciones con la banda terrorista.

Postura cada vez más rígida

En este caso, ETA ha ido endureciendo su postura desde el anuncio del alto el fuego el pasado 22 de marzo. Y lo ha hecho en sucesivos pronunciamientos, pasando de mostrarse en esa fecha dispuesta a llevar "hasta el final" el proceso de paz a emplear en agosto la palabra "crisis" y advertir de los riesgos de ruptura del mismo.

Desde el principio de la tregua han pasado 283 días, y hasta el atentado en el aeropuerto de Barajas, la banda terrorista se ha pronunciado en ocho ocasiones sobre la situación abierta desde dicho anuncio, pero fue el pasado 18 de agosto cuando se refirió por primera vez a una situación de crisis del proceso de paz en el País Vasco. Lo hizo desde un comunicado publicado en el diario Gara, en el que la organización responsabilizó de dicha situación a la actitud del PNV y el PSOE y advirtió de que si "los ataques contra Euskal Herria" continuaban, "ETA responderá".

La banda, no obstante, todavía reiteró en esa fecha su compromiso con los objetivos expresados en su declaración del 22 de marzo, instó a "adoptar compromisos y decisiones claras en esa dirección" y avisó de que el proceso estaba en un "impasse".

Hasta entonces, ETA había emitido cuatro comunicados en los que expresó su disposición a "impulsar un proceso democrático en Euskal Herria" y a llevarlo "hasta el fin", y el 14 de mayo había concedido una entrevista a Gara en la que consideró que era el momento de "materializar los compromisos" de ese proceso.

En el tercero de estos comunicados, dado a conocer el 14 de junio, ETA instó también al Gobierno francés a negociar y requirió su "implicación" en el proceso de paz al considerar que las autoridades galas no pueden ser "espectadores pasivos".

Su cuarto comunicado fue difundido una semana después por la televisión vasca EITB y varias emisoras de radio, al día siguiente de una operación policial conjunta de Francia y España contra la red de extorsión de ETA que ha gestionado y recaudado el llamado "impuesto revolucionario" durante los últimos años, que acabó con doce detenidos.

En su anuncio, la banda emplazaba a las "autoridades españolas" a "adoptar y cumplir sus compromisos de alto el fuego, garantizando el cese total de la represión", y exigía al Gobierno "garantías suficientes de no injerencia por parte de los poderes del Estado" en el proceso de paz.

ETA reiteró entonces que "la paz aquí y ahora es posible", así como que "la voluntad y el deseo" de alcanzar "mediante el diálogo y la negociación una paz justa y duradera con el Estado español es total".

En agosto llegó la primera advertencia sobre la crisis del proceso y, un mes después, Gara informaba sobre el mensaje que tres etarras encapuchados hicieron público durante un acto con motivo del Gudari Eguna en Guipúzcoa, en el que se señalaron el compromiso de la banda de "seguir empuñando las armas firmemente" hasta lograr "la independencia y el socialismo de Euskal Herria".

La posibilidad de una ruptura del proceso apareció reflejada aún más claramente en el número 111 del boletín interno de ETA Zutabe correspondiente al mes de octubre, en el que la banda denunció "una crisis del proceso" negociador que podría llevar a la ruptura del mismo "si el Gobierno español no cumple sus compromisos".

ETA responsabilizó de esa situación a los Estados español y francés, así como a algunos partidos -especialmente al PSOE y PNV-, por haber dejado pasar "un tiempo precioso" durante los últimos meses y expresó su voluntad de hacer un "nuevo esfuerzo" para "reconducir" un proceso que, en su opinión, se encontraba "bloqueado".

Robo previo de armas

El atentado en Barajas se produce poco después del hallazgo de dos zulos en el país vasco y dos meses más tarde de que ETA robara gran cantidad de armas en Francia.

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