"Doce millones de almas, fuertemente unidas entre sí por el vínculo más sagrado que se conoce entre los hombres: el amor a la patria". Así relataba el Semanario Patriótico en septiembre de 1808 los hechos ocurridos durante el levantamiento del 2 de mayo en el "campo militar" de Madrid.
Hace dos siglos, como ahora, la prensa fue testigo y relator de los hechos. El objetivo: alentar a los defensores y socavar la moral de los invasores. Por ejemplo centrando las críticas en Napoleón: "Feroz usurpador del trono de San Luis" o "insensato que se creyó, por un tiempo, Rey de España", fueron los calificativos publicados en el Semanario. La prensa ayudó a mantener viva la llama de la lucha.
Todo valía. Desde la información hasta las artes escritas, como la poesía. "Cadáveres se ven por todas partes/ de franceses pasados a cuchillo", escribió Julián Marentes en Madrid cautiva en el 2 de mayo de 1808. "Y con sangrienta saña, gritan / que muera Francia y viva España", continuaba.
También fueron profundamente relatados los hechos anteriores al levantamiento, cuando Carlos IV intentaba convencer a los españoles de las buenas intenciones de Napoléon. A finales de abril, La Minerva o El Revisor General publicó el siguiente decreto, del 16 de marzo: "Amados vasallos míos [...], respirad tranquilos: sabed que el ejército de mi querido aliado el Emperador de los franceses atraviesa mi reino con ideas de paz y de amistad".
Todo cambió tras el 2 de mayo. Tanto, que Murat dictó su Ordre du Jour, en francés y en español y correspondiente a esa misma tarde: "Todos aquellos que participaron en la revuelta de la mañana serán fusilados", amenazaba. Era sólo el comienzo de una lucha desigual que acabó venciendo el pueblo español. Como publicó el Semanario: "¿Quién dio vida a este cuerpo ya moribundo?".
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Humor y sátira contra el invasor francés
El Diario Napoleónico sólo se editó una vez, pero es un documento imprescindible de la época. Sus ocho páginas están llenas de crítica, sátira y humor para burlarse del invasor. En su santoral advierten: "San Napoleón: No hemos hallado este santo en nuestros almanaques, pero es de creer que se le coloque en él, así que nuestras tropas canonicen a Bonaparte a sablazos".
Alertan, en la sección Pérdidas: "Se ha perdido en España el título de Omnipotente, expedido en favor de un muchachuelo corso que escapó del infierno" y "en la Villa y corte de Madrid se han perdido muchos ejemplares de una obra incompleta: Honor francés". Anuncian hasta teatro, con Godoy como "traidor", Dupont en el papel de "gracioso" y Murat haciendo de "arlequín".





