Ir a trabajar en transporte público supone prolongar la jornada laboral dos horas más. Según los sindicatos UGT y CC OO, los madrileños invierten ese tiempo de media en ir y volver al trabajo cada día.
"Yo dejé el transporte público porque dos horas al día de metro me agotaban" comenta Óscar Suárez, un empleado de banca que viaja desde Oporto a Príncipe de Vergara.
Los sindicatos han calculado algunos itinerarios en transporte colectivo y privado. Por ejemplo: desde Algete al hospital de la Paz, cada viaje en transporte público en hora punta lleva unos 62 minutos. En coche, 28.
"Por eso, todavía es muy atractivo conducir hasta el trabajo", explicaba ayer Carmen López, de UGT. "Sobre todo según te alejas de la almendra central, ya que desaparecen los problemas de aparcamiento", apunta.
Para la consejería de Transportes, la explicación es otra: "El problema del alto precio de la vivienda hace que cada vez se viva más lejos de Madrid y por eso se tarda más en llegar a trabajar".
Los sindicatos entienden que con estas diferencias de tiempo "no se puede pedir a los ciudadanos que abandonen el transporte privado". Según el estudio, el 82% del combustible que se gasta en Madrid es en transporte; la mitad, en el privado.
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A la estadística contribuye Óscar, que cedió a la tentación y tras ocho meses de metro decidió comprarse una moto. Gana, al menos, "una hora diaria", cinco a la semana. Casi un día entero al mes.
No importa que sea más caro
La ciudadanía parece dispuesta a rascarse el bolsillo por ganar tiempo libre. El informe sindical indica que llegar desde Alcalá de Henares a Avenida de América en coche cuesta 5 euros diarios para 46 minutos de trayecto. Mientras, en autobús el viaje es de 57 minutos por 2 euros y el tren invierte 56 y cuesta también 2 euros.
En Transportes reclaman mejoras en la red de Cercanías de Renfe: "No se ha ampliado ninguna línea ni se ha construido ni una estación nueva". Y añaden: "Es el transporte más efectivo para la periferia".
Lo peor de estar más tiempo en la carretera es el aumento de la siniestralidad laboral. Según los sindicatos, 38 personas han muerto al volante en lo que va de 2007 durante sus horas de trabajo o en el trayecto hacia él, es decir, en itinere. Un 15% más que en el mismo periodo del año pasado.




