
Dobles 'Por fin acaba el invierno'
ADN.es
Fue entonces cuando comenzó la bajada de temperaturas, que tardarían mucho en recuperarse. El 16, el 19 y el 20 de diciembre cayeron por debajo de los -10ºC. Y eso era sólo el principio.
"Llegamos a mediados de diciembre en manga corta, con las terrazas en la calle y mucha sequía", recuerda José Antonio Maldonado, hombre del tiempo en Televisión Española durante 23 años y hoy director de Eltiempo.es. "De repente, desde el 18 de diciembre no dejaron de entrar borrascas por el sur para chocar con vientos del norte", prosigue.
Ésa fue la causa de las nevadas en cotas poco habituales y de las numerosas precipitaciones. Tantas, que Maldonado no recuerda un año "con tal persistencia". Esto es, más que el chaparrón de un día puntual, le sorprende "el que durante tres meses seguidos haya estado entrando una borrasca tras otra por el suroeste".
Esta perseverancia en las lluvias se refleja en las cifras de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet): en diciembre llovió el doble de la media; en enero, un 43% más y febrero registró el récord de los últimos 30 años. Concluyendo: el invierno ha sido el más húmedo de la década y el tercero más lluvioso desde 1961.
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Curiosamente, ha caído aquí lo que no ha llovido en la las islas británicas: "La corriente en chorro [vientos tubulares que se mueven de oeste a este a velocidad] se ha trasladado del norte al sur por lo que sí, se puede decir que hemos dejado sin precipitaciones a las islas británicas", apunta el meteorólogo Florenci Rey.
Rey considera que los medios han desgastado el término "temporal" este invierno, aunque "el abuso ha sido eficaz; no ha habido demasiadas víctimas mortales por la meteorología adversa y en otros puntos de Europa sí, quizás porque no hubo suficiente alerta". Para él, la protagonista invernal ha sido la ciclogénesis explosiva con la que se cerró febrero. "Fue el fenómeno más severo y, sin duda, el que más dio que hablar. Se popularizó la denominación científica, cuando no es más que una borrasca muy profunda con complicaciones de lluvia y viento".
Muchas conversaciones del tiempo acabaron derivando también, irremediablemente, en el cambio climático. Para Rey, un error. "Se tiende a dar una visión simplista, reduciéndolo a temperaturas más elevadas. El cambio climático supone que todos los procesos meteorológicos se doten de más energía: las lluvias son más fuertes; las nevadas, más intensas...", explica.
¿Hay más nubes los lunes?
Tampoco es verdad que llueva más los lunes, aunque exista esta percepción. Y ha habido otros inviernos, no hace tanto, igualmente crudos, como los del año 1985/86,1999/2000 ó 2000/2001. Pero si hemos perdido más paraguas de lo normal está justificado: en Madrid, en febrero, llovieron 17 días de 28. Y en Sevilla o Jerez, 19.




