La depresión es la enfermedad del siglo XXI. Se calcula que una de cada seis personas la padece, la ha padecido o la padecerá. Pero el 77 % no recibe tratamiento. Y eso pese a que será la segunda causa de discapacidad en 2020, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y es ya el segundo motivo de baja laboral. Así lo denunció ayer un grupo de expertos en la presentación del día europeo de esta patología, que se celebra mañana.
Escaso diagnóstico
"Se da la paradoja de que hay intervenciones eficaces psicoterapéuticas y farmacéuticas, pero menos de la mitad de casos son diagnosticados y tratados", apuntó Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.
En esa detección son claves los médicos de atención primaria, pues uno de cada siete pacientes que pasan por su consulta están deprimidos. El perfil más común es la persona mayor, "aunque a veces se les diagnostica demencia cuando es depresión", según Juan Manuel Mendive, responsable de la organización del día europeo en España. También personas con hipotiroidismo o cáncer de páncreas tienen predisposición genética. En realidad, pocos se libran del riesgo de caer en la depresión y la mitad de los que lo hacen recaen, "sobre todo si no completan los tratamientos", según Mendive.
Con las crisis, en cambio, no aumenta la prevalencia de la enfermedad. "Aparece cuanto más cubiertas están las necesidades básicas. En el Tercer Mundo, en campos de concentración o en guerras no se registran casos",zanjó Saiz.
EL APUNTE
La dieta mediterránea previene la patología
La dieta mediterránea reduce entre un 40 y un 50 % los casos de depresión, según un estudio de la Universidad de Navarra. El mayor consumo de aceite de oliva, ácidos grasos omega 3, ácido fólico y vitaminas del grupo B justifica esta capacidad protectora.




