Hace diez días a Manel (45) le llegó una orden de desahucio. Es el último inquilino de su inmueble, en el Raval de Barcelona, y se resiste a abandonar su piso de 45 m2, por el que paga 100 € al mes. Aunque tenga que convivir con "goteras, desperfectos y cortes de luz". Tampoco tiene agua caliente: "Me ducho en el trabajo",dice.
Casos como éste son habituales, sobre todo en las grandes ciudades. Más de un millón y medio de familias en España viven en infraviviendas, según un informe de la delegación española de la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que trabajan para las personas sin hogar (FEANTSA) basado en el censo de población y vivienda. En Barcelona son 277.100. En Madrid, 128.549.
Hacinamiento, falta de intimidad, uso del agua caliente o de la cocina por turnos. Son algunas escenas cotidianas en estos pisos o sucedáneos de pisos, que a veces no son más que una terraza acristalada que se alquila cuando sólo se puede tener acceso a una habitación.
Un 20,4 % de las viviendas españolas presentan un alto nivel de humedades, un 11,5 % tiene goteras y un 6 % podredumbre en suelos o ventanas. Además, un 1,8% no cuenta con baño o ducha, un 1,4% no tiene cocina y un 1,1% carece de inodoro con agua corriente.
El gasto social del Estado en vivienda y exclusión social está un 1,7 % de puntos por debajo de la media europea, según el estudio. E n 1987 adquirir una vivienda nueva de 75 m2 le suponía aun trabajador dos años y medio de empleo. En 2004, 6,6 años dedicándole el total de sus ingresos. Hoy, el 20% de la población está excluida del mercado inmobiliario.
A un paso de la calle
La paradoja es que, mientras en España hay 3.000.000 de pisos vacíos, 300.000 personas no tienen hogar. Muchas veces se pasa de la infravivienda a esta situación por la vía del desahucio. Si el sistema de protección social falla, la persona se convierte en excluida residencial. Hombres separados y madres solteras son los colectivos más vulnerables.
EL APUNTE
Controlar los abusos y mediar el alquiler
La información sobre los derechos y los servicios es clave para evitar abusos y para no acabar en la calle. Además, Cataluña cuenta desde 2004con un plan para el derecho a la vivienda. Y el Ayuntamiento de Barcelona lucha contra el hacinamiento a través del padrón. Otra medida cada vez más extendida es la intermediación del alquiler.

