Roland Combes, Juliette Siegfried y Laurel Avery, en el piso barcelonés de los dos primeros, el pasado lunes.
Guillem Valle
"Yo no puedo comprender cómo se pueden querer dos mujeres a la vez y no estar loco", decía el bolero. El poliamor, un concepto afectivo que significa mantener más de una relación sentimental a la vez, tiene respuesta a ese dilema. Y para ello, hay que tener plena confianza con la o las parejas y dejar a un lado los celos.
Juliette Siegfried, por ejemplo, no se siente en absoluto celosa cuando su marido, Roland Combes, sale a cenar, al cine o se acuesta con Laurel Avery, su novia desde hace un año. "Cuando él vuelve conmigo me ama igual, y con Laurel cada día somos más amigas", dice Juliette. "Para combatir los celos debe haber mucha comunicación, contárselo todo a tu pareja", añade su marido. En el poliamor se ha creado el término compersión, que resume la felicidad que causa saber que tu pareja está siendo feliz.
Juliette, Roland y Laurel, estadounidenses ellas e inglés él que acaban de cruzar la frontera de los 40, buscan piso juntos en Barcelona. Apuestan por el poliamor huyendo de la "hipocresía" que dicen hay en las relaciones monógamas: "Está más aceptado ser infiel que ser sincero", lamentan.
"El poliamor ofrece transparencia en la pareja, lo que reduce el estrés que provoca engañar", recalca el psicólogo Yves-Alexandre Thalmann, autor de Las virtudes del poliamor (Plataforma), el primer libro sobre el tema en español.
El límite en el número de personas a las que se puede amar a la vez lo determinarán "el tiempo que se tiene y lo que exijan las parejas", apunta Roland. Mientras, Thalmann lo compara con el amor maternal o la amistad, que no tiene topes en cuestión de cantidad.
No hay que confundir poliamor con sexo casual con otras personas. "Ni pensar que se trata de buscar fuera lo que no se tiene en casa", insiste el autor francés. El círculo de gente que hoy en día apuesta por el poliamor es reducido.
A menudo, lo más complicado es gestionar esas relaciones en el día a día. "Tenemos dos habitaciones, y Laurel y yo nos turnamos para dormir con Roland, sin agendas marcadas", explica Juliette, quien lleva a sus novios a casa sin problema. Cuando su marido está con ella, Laurel no le llama; cuando él se encuentra con Laurel, Juliette no molesta.
Roland asegura que cuando está con una de sus dos mujeres sólo piensa en ella. Su familia y amigos van entendiendo sus peculiares relaciones poco a poco. Si al final tiene hijos con Laurel, como pretenden, ya será más complicado.
El dato
Distintas encuestas europeas indican que la mitad de las personas que mantienen una relación monógama ha engañado a su pareja. Los detractores de la monogamia insisten en que el 70% de matrimonios se separan o divorcian.





