Consuelo Crespo (Barcelona,1953) llegó ala presidencia del Comité Español de Unicef en enero de 2005. Desde entonces, la coherencia con la que ostenta el cargo le ha llevado a asumir que la brecha entre ricos y pobres es aún amplia. "Pero al menos hemos marcado el camino a seguir para estrecharla", dice al respecto de los Objetivos del Milenio.
Cada día mueren 26.000 niños menores de cinco años.
Sí, aunque lo más grave es que esas muertes son evitables. Pues lo son por falta de agua potable, por falta de higiene, por falta de atención a la salud materna, por la falta de atención al subdesarrollo. Es, ante todo, una gran falta de ética de esa parte del mundo asentada en el bienestar y en los recursos efectivos, que tiene la capacidad de tomar decisiones para evitarlas.
Cinco de los ocho Objetivos del Milenio tienen que ver con la infancia; pero cifras como la anterior indican un retraso en su consecución.
Lo importante es que se ha concretado una línea de actuación. Hasta entonces muchas de las decisiones de las cumbres se quedaban en papel mojado. Ahora se han concretado objetivos -cuántas niñas se escolarizarán en 2015, por ejemploy se ha marcado el camino a seguir.
¿No resulta lamentable que se queden en simples objetivos pactados cuyo cumplimiento está hoy a años luz de lo acordado?
Yo no diría que no se cumplen. Haymuchos países que sílo están logrando y muchas zonas concretas en las que también se está avanzando. Lo que sucede es que aunque para nosotros haya objetivos muy simples y muy obvios, a otros países les supone un enorme esfuerzo conseguirlos. Son objetivos de mínimos que se han pactado entre países de distintos niveles económicos y de distintas culturas. Justamente por eso, los objetivos no van a quedarse en papel mojado.
¿Qué hay que hacer para que no se queden en nada?
Para reducir la brecha entre los países ricos y pobres debe haber un cambio estructural que pase por abrir las puertas del comercio internacional a muchas naciones; poner remedio a las violaciones de derechos de la mujer; apoderarlas en sus comunidades; priorizar los derechos básicos y gratuitos, y lograr mejoras sociales a corto plazo.
¿Cómo vivieron en Unicef el caso de L'arche de Zoé?
Buscar el lucro intentando llevarse ilegalmente a 103 niños de Chad para darlos en adopción en Francia no es otra cosa que una perversión moral. Eso se llama tráfico de personas, un problema cada vez mayor y muy lucrativo.
¿Cómo deben combatirse las mafias que se dedican a ello?
A nivel nacional es imposible. Se necesitan leyes internacionales y organismos que las hagan cumplir. Pero hay algo que debe hacerse con urgencia: solucionar el problema de la falta de registros de nacimiento. El 50% de los niños que nacen en países en desarrollo no se registran, por lo tanto es como si no existieran. Lo que favorece la violación de sus derechos, el secuestro y el tráfico.
¿Qué opinión le merecen las adopciones internacionales?
En el marco de referencia que es la Convención sobre los Derechos del Niño, las adopciones no son la solución. No lo es el sacar a un niño de su país y llevarlo a otro. En lo que hay que trabajar es en que pueda crecer y educarse en su lugar de origen. No obstante, en algún caso es una opción válida.
¿Y los apadrinamientos?
Son propios de una actitud paternalista y no son más que un gancho publicitario. Es impensable que ese dinero vaya aparar a un niño en concreto. Se destina a los programas globales de una determinada ONG.
¿En qué se debe trabajar para mej orar las políticas de infancia en España?
Las necesidades básicas están cubiertas; pero hay mucho por hacer: menores no acompañados o drogodependencias, por ejemplo. El nivel académico no es suficiente; pero tampoco el de la educación relacionada con los valores. Los jóvenes reclaman referentes que les ayuden a formarse como personas.
¿De quiénes la culpa?
No hablaría de culpables, sino de responsables. Los padres tienen una gran responsabilidad. Hay que tener en cuenta normas de convivencia y contemplar ciertas actitudes y hábitos para el desarrollo del niño. Por ejemplo, es alarmante las horas que pasan frente al televisor... ¡y con esa televisión! Muchos programas no son adecuados. Los padres deben promover otras actividades.




