Cuando se encontraron los restos del llamado hombre de Flores, Hobbit o LB1 en la isla indonesia de Flores en 2003, algunos investigadores pensaron que los huesos pertenecían a un humano de pequeña estatura y con una deficiencia mental llamada microcefalia, una rara patología humana que se caracteriza por tener un cerebro muy pequeño. Sin embargo, según informa BBC.co.uk, el estudio realizado por Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida, los restos del hobbit pertenecen a una especie humana diferente, el Homo floresiensis.
Dean y sus colegas, que han publicado el estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences, están convencidos de que los hobbits, de 1 metro de estatura, evolucionaron de un ancestro desconocido de cuerpo y cerebro diminutos. Según los investigadores, este antepasado disminuyó de tamaño para adaptarse a la poca comida que había en la isla. Se piensa que estos humanos diminutos vivieron hasta hace 12.000 años, cuando una erupción volcánica devastó la región.
Los hobbits, llamados así por su semejanza con los personajes de la trilogía de Tolkien El señor de los anillos, tenían un cerebro de 400 centímetros cúbicos (similar al de un chimpancé), brazos largos, una barbilla inclinada, entre otras características propias de especies primitivas como el Homo habilis.
El profesor Falk analizó y escaneó en un ordenador diferentes cráneos en su estudio: diez de humanos normales, nueve microencefálicos y uno del enano Hobbit.




