Cooperar a nivel global pese a las evidentes diferencias en ámbitos muy diversos que separan a ambas potencias.
Así podría resumirse el encuentro de ayer en Pekín entre el líder de EE UU, Barack Obama, y su homólogo chino, Hu Jintao, tras el que destacaron su compromiso para trabajar juntos en retos como la recuperación financiera, la nuclearización o el cambio climático.
En una comparecencia conjunta tras la cita más importante de la gira asiática de Obama, ambos líderes mostraron sus notables diferencias en aspectos clave como los derechos humanos o la economía. Obama y Hu se deshicieron en elogios sobre su relación, que según el líder de EE UU "nunca fue más importante" para resolver los problemas globales. No obstante, en unas palabras calcadas alas pronunciadas el lunes en Shanghai, Obama volvió a hacer una defensa de los derechos civiles como valores universales, la gran asignatura pendiente del gigante asiático.
El presidente chino, por su parte, dijo que ambos países debatirán sobre derechos humanos, pero no desaprovechó la ocasión para recordar que este diálogo deberá ser "entre iguales". Hu reivindicaba así el estatus de China -el mayor poseedor de deuda de EE UU- como gran actor global.
Además, el líder chino puso de manifiesto las tensiones en el terreno económico entre ambos países, llamando a Obama a hacer frente común al proteccionismo que lastra las exportaciones chinas a su país.
Por otro lado, la reunión de ayer sirvió para elevar las pobres expectativas ante la cumbre sobre el cambio climático de Copenhague. Los líderes de los dos países que generan más emisiones coincidieron en que el encuentro debe concluir con acuerdos concretos.

