El régimen de Corea del Norte volvió a desafiar ayer ala comunidad internacional con un nuevo ensayo subterráneo de una bomba nuclear y el lanzamiento de tres misiles de corto alcance.
En un comunicado oficial, el Gobierno coreano se felicitó del "exitoso" ensayo en el marco de las "medidas disuasorias para garantizar la seguridad de la república", que tuvo lugar en el noreste del país. La segunda prueba nuclear de Pyongyang -tras la de octubre de 2006- recibió la condena unánime de los líderes políticos de todo el planeta, que coincidieron en la necesidad de dar una respuesta común al nuevo desafío.
Rechazo unánime
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Kimoon, se mostró "profundamente preocupado" por el ensayo norcoreano y anunció la convocatoria para ayer por la noche de una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad.
Por su parte, el presidente de EE UU, Barack Obama, calificó de "grave amenaza para la paz" la provocación del régimen de Kim Jongil y llamó a buscar "medidas urgentes". Pero fueron los países vecinos como Japón y Corea del Sur -que puso sus tropas en estado de máxima alerta- los que criticaron de forma más enérgica "la amenaza para la paz en la región".
Asimismo, tanto Moscú como Pekín mostraron su rechazo al desafío coreano y emplazaron a Pyongyang a que regrese a la vía del diálogo. Corea del Norte abandonó recientemente las negociaciones internacionales para poner fin a su programa de armas nucleares y reanudó el funcionamiento de sus instalaciones atómicas. Algunos analistas consideran que la política de confrontación del régimen comunista persigue llamarla atención de la comunidad internacional para conseguir ayuda económica y energética para el país, cuya población se hunde en la pobreza. No obstante, sus últimas provocaciones podrían acarrearle nuevas sanciones económicas como ya ocurrió con el ensayo de 2006.
EL APUNTE
Una explosión más potente que la de 2006
La prueba de ayer fue de mayor potencia que la efectuada en octubre de 2006 por Pyongyang, y generó un temblor de 4,5 grados en la escala abierta de Richter. Fue el segundo ensayo tras el lanzamiento el pasado 5 de abril de un cohete de largo alcance, lo que le valió la advertencia del Consejo de Seguridad de la ONU.




