Un presidente de turno de la Unión Europea que se niega a colocar la bandera europea en su residencia oficial prometía emociones fuertes.
Y lo cierto es que el presidente checo, Vaclvav Klaus, cumplió ayer en Bruselas con las expectativas. En pleno Parlamento Europeo, comparó el sistema político de la UE y la "ausencia de oposición" ala integración europea con los regímenes totalitarios comunistas del siglo pasado. "Aquí, sólo se promueve una alternativa y los que se atreven a pensar en una opción diferente son etiquetados como enemigos", aseguró Klaus, que recordó que "no hace mucho, en parte de Europa vivimos en un sistema que no permitía alternativas ni oposición parlamentaria".
Abucheos y abandonos
El incendiario discurso de Klaus provocó los abucheos de algunos eurodiputados, mientras que otros abandonaron indignados sus escaños.
Incluso el presidente de la Eurocámara, el holandés Hans-Gert Pöttering, replicó al final a Klaus: "En un Parlamento del pasado, probablemente usted no habría podido pronunciar este discurso".
El líder checo, reconocido euroescéptico y cuyo país presidirá la UE hasta junio, fue aún más lejos al asegurar que la Eurocámara carece de "autenticidad" y que muchas de las decisiones que toman las instituciones europeas deberían retornar a los Estados miembros. Tras la aprobación en el Congreso checo del Tratado de Lisboa, Klaus eludió decir ayer si firmará el texto si el Senado también lo ratifica. "Los jugadores de ajedrez no anuncian sus movimientos", afirmó.
EL APUNTE
Escollos en el camino del Tratado de Lisboa
Tras el 'no' de Irlanda al Tratado en el referéndum de junio, se celebrará una nueva votación a finales de año.
Ni el líder checo ni el Senado lo han ratificado todavía.
El Constitucional alemán estudia objeciones al texto.
El presidente polaco, Lech Kaczynski, sigue sin firmarlo.
DIFERENCIAS
1 Políticas. El presidente checo se opone abiertamente a que el Parlamento Europeo gane peso en el conjunto de la Unión en detrimento de la soberanía nacional, como prevé el Tratado de Lisboa.
2 Divisa. Al igual que otros países miembros de la Unión Europea como Polonia o Hungría, Praga no forma parte de la eurozona y conserva su propia divisa, la corona checa.
3 Simbólicas. El presidente checo se niega a izar la bandera en su residencia oficial y en los actos oficiales. Ha llegado a decir que le recuerda a la bandera soviética.
4 Ante la crisis. El presidente checo es crítico con la respuesta comunitaria ante la crisis, y alega que el bloque necesita menos regulación y no más.
5 Cambio climático. Frente a la política de la UE, Klaus sostiene que el calentamiento global "es un falso mito y que cualquier científico serio piensa así".




