Daoud Hari enterró con sus propias manos a su hermano después de que las milicias janjaweed arrasaran su pequeña aldea, en Darfur (Sudán). Huyó, como todo su pueblo -los que quedaron vivosa los campos de refugiados de Chad. Allí se topó con personal de la ONU, con cooperantes y con prensa internacional, y decidió ayudarles a conocer y contar el conflicto interno de Sudán, recrudecido desde 2004.
Hari, ávido lector desde pequeño pese a proceder de una familia de pastores, decidió, gracias a su dominio del inglés, del árabe y de la lengua local, ser el intérprete de los periodistas que cubrían esa zona convulsa de África internándose a diario desde Chad a Darfur."Llegábamos a aldeas atacadas y hallábamos cientos de muertos, chozas carbonizadas, niños desamparados, ancianos desvalidos, mujeres violadas. La guerra. Y fosas, muchas fosas comunes",dice.
Hari cuenta ahora su historia en El traductor publicado en España por Ediciones Urano. "¿Por qué arriesgaba mi vida? Porque era mi gente y mi tierra y había que dar a conocer el conflicto a la Comunidad Internacional".
Mucho se ha especulado sobre Darfur. ¿Conflicto étnico? ¿Escasez de agua? "Nada de eso. El problema es el petróleo. El Gobierno árabe que preside el general Al Bashir quiere desplazar a la población no árabe del sur, de Darfur, para controlar los pozos de petróleo".
Intereses chinos
La prueba para el autor es la relación entre Al Bashir y China. "Es China la que está explotando esos pozos. Pero ni siquiera lo hace con trabajadores locales, sino chinos. Creando más pobreza en el país. Pero eso le da igual al Gobierno, mientras siga ingresando dividendos...", lamenta.
Hari fue capturado por las tropas sudanesas y acusado de pertenecer a los rebeldes. Junto a él también fue arrestado Paul Salopek de la National Geographic. Fue el abogado de éste quien logró ambas liberaciones y el estatuto de refugiado de Hari. "Pero soy sólo uno de los cinco únicos refugiados sudaneses. Si todos los países aceptaran a cinco personas de Sudán, todo nos iría mejor".
EL APUNTE
Las alianzas casi rotas del general Al Bashir
El Gobierno de Sudán financia a las milicias mercenarias 'janjaweed' para que arrasen a sangre y fuego las aldeas de Darfur y desplazar asía su población. "Pero eso está cambiando", dice Daoud Hari. "Ahora los 'janjaweed' piden las tierras que les prometió Al Bashir y éste hace oídos sordos. La alianza empieza a romperse".




