Protesta ultraortodoxa, ayer en Jerusalén. EFE / Jin Hollander
La ciudad estadounidense de Annapolis acoge hoy la conferencia de paz para Oriente Próximo que se inicia rodeada de escepticismo y con el precedente de la reunión celebrada en Camp David en 2000, que terminó sin resultados.
Unos 40 países y organizaciones de todo el mundo tratarán de contribuir a sentar las bases para lograr la paz en la zona, en un encuentro que podría ser el comienzo de las negociaciones entre palestinos e israelíes para la creación de un Estado palestino.
El presidente de EE UU, George W. Bush, se mostró ayer optimista al respecto tras reunirse por separado con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, a los que animó a que se comprometan a relanzar el proceso de paz.
Tal compromiso podría figurar en el comunicado conjunto que se espera que israelíes y palestinos emitan al final de la reunión de hoy y sobre el que ayer ambas partes anunciaron algunos avances.
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El movimiento islámico Hamás, ausente en la reunión, se afanó ayer en rechazar cualquier acuerdo alcanzado en Annapolis al considerar que Abbas no representa al pueblo palestino. En la misma línea, el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, afirmó que la conferencia está "condenada al fracaso". La reunión también suscitó protestas entre unos 15.000 colonos ultraortodoxos israelíes, que se concentraron ayer en Jerusalén frente al Muro de las Lamentaciones para mostar su oposición a lo que consideran concesiones del Gobierno de Israel a los palestinos.





