Sarkozy y Merkel bromean durante un encuentro esta semana en Alemania. EFE / Peer Grimm
Diario ADN
Una de sus últimas fotos juntas destila química política. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, aparecen, caras enfrentadas, a punto de darse un beso. Pero la realidad no es tan amable. Según ha revelado el periódico alemán Rheinische Post, los líderes europeos no se llevan tan bien tras las cámaras.
Diferencias culturales
A Merkel le exasperaban los frecuentes ataques de Sarkozy contra el Banco Central Europeo. Ahora, la publicación alemana afirma -citando fuentes de la UMP de Sarkozy- que la canciller "saca de sus casillas" al presidente francés.
Sarkozy está enfadado con ella y con su ministro de Finanzas desde que éste le acusó en julio de no cumplir con el acuerdo europeo de poner los presupuestos en orden al final de esta década.
"Ése no es modo de hablar a un presidente", dijo el líder francés. Un medio alemán aseguró entonces que se mostró "muy enfadado" con Merkel por no increpar a su ministro. El eje franco-alemán se enfría por momentos.
En declaraciones al medio digital euobserver. com, Henrik Uterwedde, ex director del Instituto Germano-Francés en Ludwigsburg (Alemania) cree que "las diferencias" surgen de estilos personales "completamente diferentes".
Para Uterwedde, la gestión de Sarkozy se basa "en su personalidad, sus ministros tienen poco poder y no es raro que sean reprendidos en público por su presidente". En cambio, Merkel es más "campechana y no le gusta estar en primer plano", añade.
The Times publicaba ayer, citando a Le Parisien, que las formas de Sarkozy también exasperan a la canciller. Abrazos, besos y palmaditas en el hombro son formas de "imponer control", afirma el periódico británico. Algo que parece no encajar con la personalidad alemana.
El apunte
Un 'affair' que podría acabar con el Gobierno
La coalición que gobierna en Alemania podría tambalearse por un escándalo sexual en el que está implicado Günter Verheugen, 'número dos' de la Comisión Europea, después de que la canciller le apoyara públicamente.





