Una voluntaria carga alimentos para repartir. efe / S. Barrenechea
El mes de diciembre se ha caracterizado siempre por ser un mes en el que los precios suben más que la media de todo el año y, en consecuencia, las familias que pasan dificultades económicas ven cómo se agrava su situación.
Por este motivo, es también el mes en el que los Bancos de Alimentos -entidades que reparten comida entre los más desfavorecidos- trabajan más. El aumento de la solidaridad que despierta en muchas personas la Navidad, unida a las dificultades de muchos para poder comer bien en estas fiestas provoca que la repartición de alimentos se multiplique.
Este año se prevé que estas asociaciones distribuyan más de 5.000 toneladas de comida a ese casi 20% de la población que en España se encuentra por debajo del umbral de pobreza relativa, con ingresos inferiores a 6.860 euros anuales. Se trata sobre todo de inmigrantes, personas mayores, indigentes y toxicómanos. Se calcula que a finales de 2007 se habrán repartido más de 60.000 toneladas de alimentos.
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Los productos que se distribuyen proceden de donaciones de grandes superficies, fabricantes o distribuidores, además de los excedentes agrícolas de la comunidad europea. Las ciudades que más reparten son las más pobladas, Madrid, con unos ocho millones de kilos en el último año y Barcelona, con siete millones.





